Saltar al contenido
ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Vómitos y regurgitaciones

Vómito es la emisión del contenido gastrointestinal a través de la boca, de forma brusca y con esfuerzo, por contracción del diafragma y de la musculatura abdominal. Náusea es el malestar que precede al vómito, con deseo o necesidad de vomitar. Regurgitación es la eliminación de contenido gástrico en pequeña cantidad y con poco esfuerzo, tras las comidas. Sus causas son muy variadas y dependen en parte de la edad de presentación.

Características generales

Los vómitos pueden ser un síntoma intrascendente o secundario, que puede acompañar a procesos muy diversos. En ocasiones son un síntoma fundamental relacionado con el proceso causal. Pueden ser agudos o crónicos. Es importante valorar la edad de presentación y las características del vómito, como el aspecto (alimentario, bilioso, hemático) y la cantidad, así como la relación con la ingesta y la presencia de otros síntomas digestivos o extradigestivos acompañantes. Debe valorarse la presencia de manifestaciones relacionadas con complicaciones de los propios vómitos (signos de deshidratación, desnutrición).

Las regurgitaciones son especialmente frecuentes en los lactantes pequeños y suelen desaparecer durante el segundo semestre de vida.

Síndrome de Down

Los vómitos son un síntoma frecuente en el síndrome de Down, en relación con diversas patologías digestivas que se asocian al mismo. Los pacientes con síndrome de Down presentan con relativa frecuencia diversas malformaciones del aparato digestivo, con una incidencia del 10-12 %. Algunas de ellas plantean problemas graves ya en el período neonatal. Se puede, en algunos casos, sospechar su presencia incluso antes del nacimiento mediante ecografía prenatal. Entre las malformaciones y anomalías digestivas relacionadas con el síndrome de Down  que se manifiestan precozmente, se incluyen la imperforación (atresia) congénita del  esófago (con o sin fístula comunicante con la tráquea), la atresia duodenal, el páncreas en forma de anillo (páncreas anular), las atresias de yeyuno o ileon, la imperforación anal y el megacolon congénito (enfermedad de Hirschsprung). Todas ellas pueden manifestarse por vómitos y cuadros oclusivos o suboclusivos, que se presentan precozmente, ya en el período neonatal (ver Oclusión intestinal).

Otros trastornos digestivos relativamente frecuentes en el síndrome de Down , que pueden cursar con vómitos entre otras manifestaciones, son la gastroenteritis y las  infecciones del tracto gastrointestinal, la enfermedad celíaca, las enfermedades inflamatorias autoinmunes (enfermedad de Crohn), el reflujo gastroesofágico,  los cálculos biliares y otros procesos digestivos o extradigestivos. Se ha destacado también la posible presencia de trastornos de la motilidad esofágica como causa de estos síntomas.

Un trastorno infrecuente en la población general, pero que se ha observado en algunas personas con síndrome de Down , es la acalasia. Consiste en una obstrucción funcional de la unión del esófago con el estómago y trastorno funcional de la motilidad esofágica, que ocasiona síntomas de molestias a la deglución (disfagia) a sólidos, vómitos y en ocasiones síntomas respiratorios (tos, riesgo de aspiración). El esófago está dilatado, con ausencia de movimiento y aumento de la presión del esfínter inferior del esófago. La edad del inicio depende del trastorno causal, pero es más tardía que en el caso de los trastornos o malformaciones digestivas congénitas  asociadas al síndrome.

Signos de alerta

Los vómitos pueden ser un síntoma que acompaña a procesos relativamente benignos o bien ser la expresión de un trastorno grave. Son signos de alarma los vómitos a chorro, biliosos o con contenido hemático. También los vómitos que se acompañan de fiebre elevada, de dolor abdominal o síntomas de obstrucción intestinal. Otros signos de alerta son la presencia de signos de deshidratación (boca seca, piel seca, inactividad, somnolencia, debilidad, ojos hundidos, fontanela deprimida en el lactante, respiración profunda y rápida, taquicardia), así como la persistencia o cronicidad de los vómitos, que conducen a una desnutrición progresiva.

Consideraciones preventivo-terapéuticas.

Dependen de la causa. En muchas ocasiones son procesos autolimitados. En los vómitos agudos es preciso un período de dieta hídrica con soluciones orales hidroelectrolíticas o bien hidratación por vía endovenosa cuando fracasa la oral. La realimentación debe ser progresiva con una dieta de protección adecuada a la edad. Una vez establecida la causa de los vómitos, debe instaurarse el tratamiento específico de la misma, médico o quirúrgico.

Ir arriba