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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Vitíligo

El vitíligo es una enfermedad crónica, que cursa con manchas blancas redondeadas de la piel, sobre todo en cara y extremidades. Puede cursar con pocas lesiones o bien que éstas sean muy generalizadas. Contrastan de forma llamativa con la piel normal que además suele ser más pigmentada alrededor de dichas manchas (Fig. 2.40).Se debe a una pérdida del pigmento de la piel, la melanina, que fabrican los melanocitos de la epidermis y finalmente éstos acabarán desapareciendo también sin posibilidades entonces de conseguir una repigmentación eficaz.

Características generales

Es un proceso que comienza lentamente sobre todo por la cara y las manos y poco a poco va progresando, afectando especialmente también a los pies, a las prominencias óseas (codos y rodillas) y a las áreas periorificiales (boca y región genital). Es una enfermedad adquirida, no genética ni familiar. No se asocia a otros trastornos y constituye básicamente un defecto estético. Si afecta a áreas de pelo éstos pueden emerger sin color. Solo su presencia alrededor del ojo requiere un examen oftalmológico.

No debe confundirse ni con el albinismo, que es un aspecto completamente blanco de toda la piel y el pelo desde la infancia, de origen genético y con alta sensibilidad a la luz, ni con los “dartros seborreicos” que son unas manchas de piel clara, mal limitadas y un poco descamativas que se observan, sobre todo en verano, en las mejillas y áreas de extensión de los brazos en niños y jóvenes de piel morena, confundiéndose a menudo con “hongos”. También debe diferenciarse de las manchas blancas congénitas localizadas que suelen corresponder a otros procesos.

Síndrome de Down

La incidencia de vitíligo en el síndrome de Down, según las diferentes estadísticas es aproximadamente el doble que en la población general, de alrededor del 2%. Suele asociarse a alopecia areata y suele ser extenso y rebelde al tratamiento.

Signos de alerta

La presencia de manchas completamente blancas en cara, dorso de las manos u otras localizaciones, con tendencia a confluir, deben hacer pensar en esta posibilidad

Orientaciones preventivo-terapéuticas

No existen medidas preventivas frente al vitíligo. Respecto a su tratamiento hay básicamente dos tendencias. Hay quienes consideran que no existe un tratamiento curativo y que por tanto no vale la pena intentar ningún tratamiento. Tan solo aconsejan protección solar para evitar irritaciones en esta piel sin pigmento y más sensible de lo normal. Por otro lado, hoy en día, cada vez más, se conocen pautas terapéuticas que si bien mayormente no llegan a solucionar completamente el problema, en ocasiones mejoran poco o mucho, según los casos, el vitíligo. Especialmente, éste es más recuperable cuando menos lesiones presenta y cuanto menor tiempo tiene de evolución. Se utilizan por vía local el tacrolimus, eficaz en un porcentaje bajo de casos, pero se consiguen recuperaciones casi  por completo, en ocasiones asociado a tratamiento con rayos UVA. Otra modalidad de tratamiento es la aplicación también local de fenilalanina (precursor de la melanina), sola o asociada a kellina (“khellin”), que actúa como fotosensibilizante y en estos casos se aconseja una exposición moderada al sol o al UVA dos o tres horas después. No hay que olvidar que el sol es el estímulo natural de la melanina y mientras haya posibilidades de repigmentación hay que intentarlo, aunque con precaución para evitar quemaduras, bajo control médico especializado. Dichos tratamientos suelen ser más eficaces si se acompañan de tratamiento con derivados de la cortisona locales, a meses alternos. Otros tratamientos con preparados orales a base de fenilalanina o polypodium leucotomus son de dudosa eficacia o no suficientemente contrastados, aunque se usan en combinación con los anteriores. La arbutina o el PUVA por sí solos dan resultados contradictorios. En casos de vitíligo en áreas concretas localizadas son de utilidad los miniautoinjertos de piel pigmentada de otras localizaciones, de forma que su siembra en la piel afectada provoca focos de repigmentación, aunque éstos suelen ser irregulares y en muchas ocasiones de tonos de piel más oscuros que la piel normal de la persona, dando lugar finalmente a un área de piel con distinta pigmentación y abigarrada. Por lo tanto, se recomienda en estos casos una  prueba previa del tratamiento.

La recomendación es que frente a este problema se consulte al dermatólogo, para descartar otros procesos parecidos, especialmente en niños pequeños, y plantear posibilidades de tratamiento.

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