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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Vitaminas

Las vitaminas son un grupo de compuestos orgánicos esenciales en el metabolismo (regulación de las reacciones químicas del organismo), necesarios para el crecimiento y en general, fundamentales para el buen funcionamiento del organismo. Se clasifican en hidrosolubles y liposolubles. Las vitaminas hidrosolubles son, entre otras, las vitaminas del grupo B y la vitamina C que están principalmente en frutas, verduras y hortalizas. Cuanto más intenso es el color de la fruta, más contenido en vitaminas posee. Las vitaminas liposolubles están presentes en aceites, productos lácteos ricos en grasa y verduras y hortalizas de hojas verdes. La antigua creencia de que los complejos polivitamínicos y minerales podían mejorar el desarrollo de los niños con síndrome de Down no se ha podido demostrar. Se han publicado muchos trabajos sobre el efecto beneficioso de la suplementación de vitaminas y minerales, pero científicamente no puede afirmarse que sea cierto. Además, conviene recordar que dosis altas de algunas  vitaminas, como las  A y D, pueden provocar toxicidad.

Consideraciones generales

El principal aporte de vitaminas proviene de una correcta alimentación, ya que las  vitaminas no pueden ser sintetizadas (fabricadas) por el organismo y necesitan que se aporten de una manera exógena Si la alimentación es incompleta, se produce una carencia de vitaminas. Por lo tanto, es importante favorecer el consumo de alimentos ricos en fibra, verduras y frutas (vitamina C, vitamina E, beta-carotenos y antioxidantes). La vitamina E es una vitamina liposoluble, importante por su efecto antioxidante, protegiendo las membranas celulares de la oxidación de los tejidos ejerciendo un papel protector de la circulación sanguínea. El huevo contiene proteínas, hierro y vitaminas A y D. La leche entera es un alimento indispensable en los niños para aportar las vitaminas liposolubles A, D, E y K que ayudarán a absorber el calcio. La exposición solar aporta vitamina D, necesaria para la absorción del calcio. Se duda del papel de los protectores solares en la absorción de la vitamina D por la piel. También es importante la manera de cocinar. Platos como la ensalada, frutas y verduras frescas, que son alimentos crudos, tienen mayor cantidad de vitaminas y menos aporte calórico. En algunos procesos culinarios (freír, asar, hervir) se pierden vitaminas. El enranciamiento destruye las vitaminas liposolubles; particularmente las vitaminas A y E. La cantidad diaria necesaria de verdura ha de ser de aproximadamente medio kilo al día y varias piezas de fruta al día, incluyendo un zumo de cítricos (limones, naranjas, pomelos, etc.) ricos en vitamina C. Es recomendable la dieta mediterránea que conlleva una alimentación rica en frutas y verduras, el gazpacho realizado fundamentalmente de tomate que contiene vitamina A, C y E, los frutos secos, aceite de oliva, vinagre, olivas, especies como la albahaca y el perejil que contiene gran cantidad de vitamina C ( ver Alimentación )

Síndrome de Down

Algunos lactantes con síndrome de Down  pueden tener dificultades para la introducción de la alimentación complementaria por problemas en la succión, deglución dentición y masticación. Hay trastornos que pueden dificultar la alimentación correcta como es la hipotonía (disminución del tono muscular), macroglosia (lengua grande), y deglución atípica (alteración de los movimientos de la lengua al tragar, que pueden  retrasar  la masticación). Estas posibilidades se han de tener en cuenta para procurar corregirlas y que no interfieran con una alimentación equilibrada. La prevalencia de obesidad en personas con síndrome de Down es más alta que en la población general y puede coexistir con carencias nutritivas y vitamínicas .

Signos de alerta

Ante cualquier desviación en el crecimiento detectada en las revisiones programadas normalmente respecto a las tablas de peso y talla para niños con síndrome de Down , el pediatra valorará si puede existir alguna situación patológica, como puede ser la enfermedad celiaca, más frecuente en estos niños, cardiopatías congénitas no corregidas o problemas tiroideos. En situaciones de enfermedad se pueden producir problemas nutritivos que se corregirán al tratarlas y, en algunos casos, es posible que deban  administrarse suplementos de determinadas vitaminas si el pediatra lo considera necesario.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

Una dieta equilibrada es fundamental. Para todos los niños amamantados exclusivamente al pecho  se recomienda la suplementación con vitamina D3. Actualmente en el colectivo de niños inmigrantes ha de pensarse en la posibilidad de raquitismo por insuficiente absorción de vitamina D. Las personas con síndrome de Down tienen un riesgo de osteoporosis precoz, por lo tanto la ingesta de calcio y vitamina D debe estar garantizada.

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