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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Sueño: trastornos

Los trastornos del sueño son frecuentes en la infancia. En los niños pequeños las quejas que comportan son de los padres o de los cuidadores, no de los niños y por tanto son los padres los que deben ser asesorados cuando sospechen que su hijo tiene una alteración del sueño.

Características generales

Los trastornos del sueño son de muy distintos tipos y pueden dividirse en cuatro grupos principales: a) Hipersomnias: que se caracterizan por un incremento de la somnolencia durante el día a pesar de haber dormido un número suficiente de horas durante la noche. La más frecuente es el síndrome de apneas del sueño (ver Apneas). Otros tipos son muy infrecuentes y solo excepcionalmente descritos en el síndrome de Down . Entre ellos  está el síndrome de narcolepsia-cataplejia, que consiste en accesos de sueño bruscos e irresistibles que duran de 20 a 30 minutos y van seguidos de periodos de vigilia de una 3 a 5 horas de duración, además ante las emociones, especialmente la risa, presentan cataplejía, que es una pérdida brusca del tono muscular que puede incluso dar lugar a caídas. Otros posibles síntomas acompañantes son las llamadas alucinaciones hipnagógicas que consisten en ensoñaciones, habitualmente terroríficas en el momento de iniciar el sueño y las parálisis del sueño en la que durante un breve tiempo aparece una imposibilidad de efectuar movimientos, aunque conservando su pleno conocimiento y que se manifiestan al iniciar el sueño o más frecuentemente al despertar por la mañana. Este síndrome es poco frecuente, afecta aproximadamente a 1 de cada 2.000 personas y aunque generalmente los síntomas aparecen entre los 20 y los 30 años, pueden aparecer también en la edad escolar.

El síndrome de Klein Levin es una hipersomnia periódica, propia de la adolescencia que se caracteriza principalmente por accesos de sueño que duran pocos días acompañados de un importante aumento del apetito. Estos accesos de sueño se alternan con periodos de normalidad de varios meses. Desaparece espontáneamente al alcanzar la edad adulta. b) Insomnio, que puede ser al inicio del sueño, con dificultad de comenzar a dormir, o de mantenimiento con despertares a lo largo de la noche, o por un despertar precozmente por la mañana. En la primera infancia puede estar asociado a circunstancias educativas o ambientales y en niños mayores o adolescentes a problemas de ansiedad o depresión. Con menor frecuencia, en la infancia el insomnio puede estar asociado al síndrome de piernas inquietas, que constituyen sensaciones molestas en las piernas al iniciar el sueño que obligan a moverlas para evitarlas y que impiden conciliar el sueño o también el síndrome de movimientos periódicos de las extremidades en que los movimientos bruscos y frecuentes de las mismas pueden provocar despertares que fragmentan el sueño; c) Parasomnias, entre las que destacan por su frecuencia en la infancia, los terrores nocturnos, que consisten en llantos y gritos sin consuelo, que se presentan durante el sueño y que el niño no recuerda en absoluto al día siguiente; el sonambulismo, en el que el niño se levanta dormido durante la noche y efectúa acciones sencillas de las cuales tampoco recuerda nada a la mañana siguiente, el bruxismo, que consiste en el chirriar de los dientes durante el sueño y que puede deteriorar la dentadura y el trastorno de conducta REM, en el que la atonía muscular durante el sueño REM (durante el que se sueña) desaparece, con lo que dependiendo de la naturaleza de las ensoñaciones,  el niño puede presentar manifestaciones de descontrol motor en incluso conductas violentas o agresivas. Es excepcional en la infancia; d) Trastornos del ritmo circadiano, en los que el ritmo vigilia-sueño no está totalmente sincronizado con el ciclo día-noche, por lo que puede suceder que una persona  no tenga sueño hasta varias horas después de la hora habitual de acostarse y que por la mañana no despierte hasta varias horas después del momento apropiado (es lo que se llama fase atrasada de sueño), o por el contrario, tener sueño a media tarde y despertarse después de madrugada (fase avanzada de sueño). También puede darse el caso de un ritmo de sueño irregular diferente del de 24 horas.

Síndrome de Down

Entre todos los trastornos del sueño los únicos en que se ha comprobado una mayor frecuencia en el síndrome de Down  que en la población infantil general son el síndrome de apneas del sueño y el bruxismo, aunque en este último, la diferencia es que  se manifiesta no solamente durante el sueño sino también durante la vigilia.

Signos de alerta

Si se observa que el niño duerme excesivamente o por el contrario duerme menos que los niños de su edad o presenta conductas anormales durante el sueño, deberá comunicarlo al pediatra para valorarlo y dirigirlo al especialista, si es preciso. Es importante conocer que ni los terrores nocturnos ni el sonambulismo representan trastornos patológicos.

Orientaciones preventivo terapéuticas. En los niños con síndrome de Down  que presentan alteraciones del sueño, su exploración y tratamiento son idénticos al resto de la población infantil, utilizándose las medicaciones  específicas para las alteraciones que las requieran o una terapia conductual o educacional según los casos. En el sonambulismo se deberán tomar medidas para evitar accidentes durante sus episodios.

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