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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Rinitis. Catarro nasal

La presencia de una hipersecreción nasal (rinorrea) es en general debida a una rinitis, o sea, a una inflamación de las fosas nasales. Puede ser aguda, recurrente o crónica. Las rinitis agudas de la infancia suelen ser debidas a infecciones virales: resfriado común, gripe, entre otras. En niños mayores pueden también tener un origen alérgico; suelen ser entonces persistentes o recurrentes.

Características generales

El resfriado común es la causa más frecuente de rinitis aguda en la infancia. Las mojaduras, el frío, la humedad y la asistencia a guarderías actúan como factores favorecedores. Los niños lo sufren de 3 a 6 veces al año y hasta 10 o 12 veces en los primeros 2-3 años de vida y durante el primer año de guardería. La enfermedad se caracteriza por una congestión nasal, rinorrea, estornudos, fiebre habitualmente breve y posible tos (30% de los casos). Evoluciona espontáneamente hacia la curación en menos de 10 días. La hipersecreción nasal es inicialmente moderada y acuosa, pero en los últimos días de su curso se hace más abundante y espesa, pudiendo adquirir una coloración verdosa. El resfriado común no debe confundirse con una gripe, que se manifiesta por una fiebre más elevada y duradera y unos síntomas mucho más intensos

Síndrome de Down

En los niños pequeños con síndrome de Down es prácticamente constante una hipersecreción nasal que persiste  durante una buena parte del año. En su presentación influyen diversos factores: a) la habitual estrechez de las fosas nasales, que facilita su pronta obstrucción por las mucosidades; b) su predisposición a presentar infecciones respiratorias, consecuencia de un cierto déficit inmunitario; y c) una tendencia de su mucosa nasal al engrosamiento y exudación, lo que favorece la persistencia de las secreciones.

Signos de alerta

La fiebre y el cambio progresivo de la consistencia y color de la mucosidad nasal durante la primera semana de la evolución de un resfriado no constituyen signos preocupantes, forman parte de su evolución natural. Son signos a consultar con el pediatra, a) fiebre elevada persistente más de 4-5 días; b) secreción nasal mucopurulenta que se prolonga más de 1 semana; puede corresponder a una sinusitis bacteriana; c) rinorrea en una sola fosa nasal que, sobre todo si es muy maloliente, puede tratarse de un cuerpo extraño introducido en la nariz; d) dolor o supuración en oídos; los virus responsables del resfriado facilitan una sobreinfección ótica.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

Existen numerosos productos anunciados para el tratamiento del resfriado y la congestión nasal, incluyendo combinaciones de anticongestivos, antihistamínicos, expectorantes y analgésicos. Ninguno ha demostrado una verdadera eficacia y deben ser usados con prudencia, puesto que sus efectos adversos pueden superar a sus potenciales beneficios. Las gotas nasales descongestivas pueden ocasionar una rinitis medicamentosa y un efecto contrario al deseado, por lo que solo deben usarse para casos de obstrucción nasal importante y de forma breve; los antihistamínicos ocasionan sequedad de las mucosas, somnolencia o irritabilidad y algunos anticongestivos orales una aceleración del ritmo cardíaco.

Las medidas a adoptar incluyen los antitérmicos en caso de fiebre elevada, una abundante ingestión de agua y aplicación nasal de suero fisiológico. Los mucolíticos no son útiles. Los antibióticos solo estarán indicados en presencia de complicaciones bacterianas, que el médico evaluará. Los antihistamínicos tienen su indicación para casos de rinitis alérgica, rara en el Síndrome de Down

A pesar de que los antihistamínicos de 1ª generación parecen conseguir una moderada reducción de la secreción nasal, sus efectos secundarios son más patentes en el síndrome de Down y no deberían emplearse en los niños menores de 1 año.

A algunos productos se les ha adjudicado una posible acción preventiva y atenuante de las infecciones de las vías respiratorias altas, como las sales de zinc y la equinácea. El zinc suele indicarse por vía oral durante varias semanas, en forma de sulfato; actúa mejorando la inmunidad y es particularmente útil en los pacientes con déficit de zinc. La equinácea, producto natural, parece haber mostrado un efecto beneficioso en adultos, pero no existe experiencia en niños y se desconocen los posibles efectos indeseables de su administración prolongada.

No existen, por el momento, vacunas preventivas para el resfriado común, aunque debe considerarse siempre la vacunación antigripal en los niños con Síndrome de Down

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