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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Pies

El pie constituye una parte del cuerpo muy complejo y de gran importancia. Está formado por múltiples huesos que se articulan entre sí permitiendo la realización de complicados y variados movimientos. Estos movimientos permiten adaptarse a toda clase de superficies, a los desplazamientos corporales de la marcha y soportar grandes pesos. Los pies mantienen su estructura por medio de numerosos músculos y ligamentos.

Características generales

Como consecuencia de la alteración del equilibrio entre el peso corporal y la posición o el mal apoyo del pie, se altera la mecánica de la marcha pudiendo aparecer fatiga muscular, deformación de los ejes del pie y aparición de dolores y callosidades por un apoyo incorrecto.

Síndrome de Down

En el síndrome de Down, la forma del pie presenta algunas características propias. Los pies suelen ser más cortos y anchos con un aumento del espacio entre el primer y el segundo dedo, observándose en la planta del pie un pliegue que va desde el talón hasta el primer espacio interdigital (entre los dos primeros dedos). Con frecuencia, los dedos son cortos y gruesos pudiendo presentar diferentes formas y grados de desviación. (Fig. 2.36). OJO NUMERO DE FIGURA

A consecuencia de la habitual laxitud de estas personas, se observa también con frecuencia una bóveda plantar aplanada con un pie de aspecto plano.

Signos de alerta

Con el paso del tiempo, las personas con síndrome de Down presentan alteraciones en el apoyo de la planta del pie. Dichas alteraciones suelen manifestarse por callosidades en la planta y dedos del pie. Se tendrá especial vigilancia e higiene de dichas callosidades para evitar la aparición de heridas cutáneas que pudieran derivar en otras patologías de mayor gravedad. En caso de aparecer algún síntoma asociado a una menor movilidad de la extremidad o de dudas se acudirá al médico.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

En la mayoría de casos, los pies de las personas con síndrome de Down no precisan de un tratamiento específico, pero sí de un buen cuidado. Las alteraciones del apoyo, y especialmente los pies aplanados, no precisan siempre de tratamiento, reservándose el uso de plantillas para alteraciones graves de la marcha y sobrecargas de los pies. Será conveniente a modo de prevención, y especialmente en los niños más pequeños, una supervisión médica especializada durante el crecimiento con el objetivo de detectar posibles anomalías.

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