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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Piel

La piel es el mayor órgano del cuerpo humano y también el de  más peso. Supone el límite entre el exterior y el interior del organismo y cumple una serie de funciones imprescindibles para la supervivencia. Actúa como barrera física protegiendo al organismo de las abrasiones, de la deshidratación y de las radiaciones. Regula la temperatura corporal a través de la circulación así como las pérdidas de agua mediante el sudor. Controla sensaciones a través de las terminaciones nerviosas y de los receptores de la sensibilidad. Interviene en la protección frente a las infecciones. Presenta una función secretora, a través de las glándulas sudoríparas y sebáceas. Interviene en la síntesis de vitamina D, a partir de diversos precursores y gracias a la acción de la luz ultravioleta sobre la piel. Actúa además como un medio de comunicación entre las personas ya que se trata de un órgano visible y que interviene en las  relaciones con los demás. El tejido graso de la piel (hipodermis) modela la figura corporal en los distintos sexos

Características generales

La piel no es exactamente igual en toda la superficie del organismo. Hay áreas en las que es más gruesa como las palmas de las manos o las plantas de los pies, áreas más sensibles, como las yemas de los dedos, zonas con más cantidad de pelo, como la cabeza. En general, consta de tres estratos principales que, de la superficie a la profundidad son la epidermis, la dermis y la hipodermis. Además, de ella dependen ciertas estructuras llamados anexos cutáneos, los pelos, las uñas, las glándulas sebáceas y las sudoríparas.

Síndrome de Down

La piel de las personas con síndrome de Down presenta algunas características especiales. Ya durante la infancia, la piel es generalmente más seca de lo habitual. Tras la adolescencia, más del 70% de estos pacientes presentan xerosis cutánea (sequedad). Destaca también la frecuente aparición de dermatitis atópica (50%), queratosis palmoplantar (40-75%) y dermatitis seborreica (30%). Otros hallazgos cutáneos que se presentan típicamente son la alopecia areata, que aparece en hasta un 6-8%, las boqueras, la fisuración de la lengua derivadas de causas mecánicas, el vitíligo o los siringomas y los tumores benignos que afectan a un 18-39%. También se observa un aumento de alteraciones cutáneas de origen circulatorio como una coloración violácea de las partes distales del cuerpo, como las manos, pies, orejas (acrocianosis) o el cutis marmorata (aspecto marmóreo transitorio, muy frecuente en los niños con síndrome de Down). Otras afectaciones cutáneas que se han descrito con mayor frecuencia en las personas con síndrome de Down son las infecciones por hongos de las uñas (onicomicosis) o los pies (tinea pedis) (Fig. 2.37). Aparecen generalmente tras la pubertad y parecen relacionarse con la vida en comunidad.

Signos de alerta

Existen numerosos signos que  indican que la piel ha perdido alguna de sus funciones o no está sana. Una piel deshidratada, descamada, enrojecida, engrosada, dolorosa, es una piel enferma. La aparición de nuevas lesiones cutáneas o el cambio de lesiones ya presentes puede ser también un signo de alerta.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

Mantener la piel hidratada, evitar el contacto directo con productos irritantes, realizar una higiene diaria correcta sin ser excesiva, exponerla al sol de un modo responsable, son algunas de las cosas que  ayudan a mantener la piel sana. En caso de observar algún signo de alerta, el dermatólogo es el especialista que se ocupa de las enfermedades de la piel. El cutis marmorata es favorecido por el frío y no requiere ningún tratamiento especial. En general, es recomendable realizar al menos un control con un especialista que valore si el paciente en concreto requiere un seguimiento dermatológico.

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