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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Ortodoncia

La ortodoncia es una rama de la odontología que se ocupa del estudio de la morfología facial y bucal en sus diferentes etapas del crecimiento y desarrollo, así como de la prevención y corrección de las alteraciones de dicha morfología y de la función del aparato bucal. No es sinónimo de “aparatos”, pues comprende un conocimiento previo de las alteraciones o anomalías de los tejidos blandos faciales y bucales, de los huesos maxilares, de los dientes y de la oclusión y siempre que sea posible procura evitar la formación o progreso de las mismas. Estas anomalías suelen resumirse en el término “maloclusión”.

Consideraciones generales. En la instauración de una maloclusión intervienen factores  de orden genético o hereditario, así como adquiridos tales como problemas respiratorios, deglución anormal, succión del pulgar, retrasos en la erupción dentaria. Se recomiendan visitas periódicas al ortodoncista desde que el niño completa la dentición de leche para valorar el crecimiento y desarrollo del área dentomaxilofacial y hacer un diagnóstico de los problemas morfológicos y funcionales (maloclusión)  y  decidir, si existen, la necesidad de tratamiento.

Síndrome de Down

Algunas maloclusiones son características del síndrome de Down  mientras otras no pueden considerarse así y su frecuencia varía según los diferentes autores que han estudiado los problemas en estos niños. Suele existir un déficit  en el desarrollo del maxilar superior tanto a nivel horizontal como vertical que determina una “mordida” cruzada  posterior (las muelas) y anterior (los incisivos), en la que los dientes superiores muerden por dentro de los inferiores, así como una falta de espacio en la arcada dentaria para ubicar todos los dientes, lo que provoca una malalineación dentaria o apiñamiento dentario. La macroglosia verdadera o relativa (o lengua de tamaño grande) junto con la hipotonía generalizada de los músculos que presentan los niños con síndrome de Down , influye en la aparición de una “mordida abierta” o falta de contacto de los dientes superiores con los inferiores. El recambio de dientes es irregular y suele estar retardado tanto en la aparición de los dientes de leche como en los definitivos. Muchas veces esto conlleva una retención prolongada de dientes de leche y erupción alterada de los definitivos con la consiguiente malalineación dentaria. En los niños con síndrome de Down  son frecuentes las anomalías de número y forma de los dientes. El hecho de que falten piezas dentarias (agenesias) o que éstas tengan un tamaño menor (microdoncia) comporta una mayor complejidad en el manejo de las maloclusiones de estos niños.

Signos de alerta

Se valorarán a) las mordidas cruzadas posteriores uni o bilaterales (Fig. 2.30), b) las mordidas cruzadas anteriores de uno o más dientes (Fig. 2.31), c) retenciones prolongadas de dientes de leche o erupciones tardías de piezas definitivas, d) un apiñamiento dentario (Fig. 2.32) y e) una mordida abierta (Fig. 2.33)

Orientaciones preventivo-terapéuticas

Según el tipo de  maloclusión,la dentición y la edad que presenta el niño con síndrome de Down  se decidirá el tipo de tratamiento. Es evidente que el comportamiento del niño influye notablemente en la decisión de realizar o no un tratamiento.

a) Dentición de leche (3-6 años). Se debe vigilar el recambio dentario y supervisar la higiene dental. En esta etapa es muy importante la reeducación de la función de la lengua y de la musculatura orofacial.

b) Dentición mixta ( entre 7 y 12 años). Debe vigilarse el recambio dentario y para ello es de gran utilidad la ortopantomografía o radiografía panorámica de maxilares donde se visualizan los problemas de erupción, de falta de piezas (Fig. 2.34). Muchas veces es necesaria la extracción de dientes de leche para facilitar la salida de los dientes definitivos y evitar malposiciones y apiñamiento. En estas edades se pueden tratar los problemas transversales (“mordidas cruzadas”) con aparatología fija mediante una expansión del hueso maxilar superior. Los aparatos removibles no están indicados en los niños con síndrome de Down pues dificultan la dicción y precisan mucha colaboración del niño. Es importante tener en cuenta los problemas funcionales de respiración, de función de la lengua que acompañan o agravan la maloclusión. Los problemas sagitales (mordidas invertidas de incisivos, es decir que los dientes superiores muerden por dentro de los inferiores) o verticales (“mordidas abiertas”), cuando los dientes superiores no tocan los dientes inferiores, pueden o no tratarse dependiendo de su gravedad, para ello es necesario un buen diagnóstico mediante una telerradiografía lateral de cráneo (Fig. 2.35). En esta etapa, el niño con síndrome de Down está en crecimiento y puede ser redirigido o modulado para tratar la maloclusión que presente, dependiendo de la gravedad de la misma. Todo tratamiento precoz en esta etapa implica una supervisión periódica hasta que complete la dentición definitiva y el crecimiento y su reevaluación, siendo a veces necesario posteriormente una segunda fase de tratamiento.

c) Dentición definitiva (> 13 años). En esta etapa hay que evaluar todos los problemas detenidamente mediante un buen diagnóstico y cuantificar la gravedad y el pronóstico de la maloclusión para decidir las posibilidades de tratarla. Cuánto más grave sea, mayor dificultad existe para conseguir un resultado óptimo.

En el tratamiento ortodóncico de los niños con síndrome de Down  es imprescindible la colaboración de los padres y del niño en la higiene bucodental y en el cuidado de la aparatología. No se puede renunciar a mejorar la condición de estos niños y contribuir de alguna manera a su integración social

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