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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Oídos

Los oídos son estructuras fundamentales para la comunicación y el aprendizaje, por lo cual es muy importante que su funcionamiento sea el mejor posible. Permiten el desarrollo y la utilización del lenguaje hablado.

Características generales

Los oídos constan de un aparato de transmisión (pabellón auditivo, conducto auditivo externo, membrana timpánica y caja timpánica), cuya función es transmitir las ondas sonoras desde el exterior hasta el oído interno, y de un aparato de percepción, formado por las estructuras auditivas del oído interno (caracol o cóclea), el nervio auditivo, las vías neurológicas y núcleos neuronales del tronco cerebral y la corteza cerebral auditiva, donde la audición se hace consciente.

La membrana del tímpano cierra el conducto auditivo en su parte más profunda y tras ella se encuentra la caja timpánica que contiene una cadena de huesecillos (martillo, yunque y estribo) que transmiten el sonido hasta el oído interno. Para esta función es fundamental que el aire contenido en la caja se halle a la misma presión que el exterior, para que el tímpano pueda vibrar con facilidad. Como el tímpano es hermético, el aire debe entrar en la caja timpánica a través de la trompa de Eustaquio, un conducto que desemboca en la parte posterior de las fosas nasales, aproximadamente donde se hallan las vegetaciones adenoideas en la primera infancia. (Figs. 2.1 y 2.28)

Síndrome de Down

En el síndrome de Down  la primera característica que se aprecia es el reducido tamaño de los conductos auditivos externos, por donde penetra el estímulo vibratorio que debe alcanzar el tímpano. Este detalle favorecerá que los tapones de cerumen o de descamación epidérmica, incluso de pequeñas dimensiones, puedan obstruir el conducto y provocar una moderada pérdida auditiva que en algunos casos puede llegar a ser considerable.

El pabellón auditivo es también más pequeño, hasta el punto que se ha considerado uno de los criterios de sospecha para síndrome de Down  en recién nacidos si su tamaño es menor de 3,4 cm.

La estrechez del conducto auditivo complica en bastantes casos la visualización de la membrana del tímpano, especialmente en menores de tres o cuatro años, por lo que en ocasiones es bastante difícil el diagnóstico visual de las otitis. Este conducto tiene una forma parecida a un reloj de arena, más estrecho en su parte media que en los extremos, por lo que si cualquier resto de cerumen o cuerpo extraño se coloca en su parte más profunda puede ser realmente difícil de extraer. Por este motivo se recomienda no efectuar ningún tipo de manipulación en los conductos, incluso con los bastoncillos con algodón que teóricamente deberían servir para este cometido.

Signos de alerta

Ver Sordera.

Orientaciones preventivas y terapéuticas. La exploración del funcionamiento de los oídos en niños se realiza mediante timpanometría con reflejo del estribo. Se trata de una técnica automática que permite evaluar la función de la trompa de Eustaquio, la movilidad timpánica y la presencia o ausencia del reflejo acústico, cuya aparición indica una audición correcta. Además, pueden realizarse otras exploraciones más específicas, como los potenciales evocados auditivos de tronco cerebral o el registro de las emisiones otoacústicas. Se recomienda la evaluación periódica en la edad infantil y si es posible, durante toda la vida; la periodicidad depende de la presencia o ausencia de algún tipo de alteración a este nivel.

La patología habitual de los oídos consiste en la alteración de su función (ver Sordera) o en procesos infecciosos (ver Otitis externa y Otitis media).

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