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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Oclusion intestinal

Es  la interrupción del tránsito intestinal que dificulta la correcta progresión de los nutrientes y secreciones digestivas en el tubo digestivo. La oclusión  puede ser producida por obstáculos de tipo mecánico que interrumpen la continuidad del tubo digestivo o que impiden el paso (externos, en la pared o en la luz del  intestino). En otros casos, la oclusión se produce por atonía o falta de propulsión intestinal, sin obstáculo de tipo mecánico ni interrupción de la luz, como ocurre por ejemplo en cuadros de peritonitis o en el curso postoperatorio inmediato de intervenciones abdominales.

Características generales

Al margen de que la causa sea mecánica o por atonía intestinal, la oclusión se manifiesta por ausencia de evacuación de heces y gases por el recto, distensión abdominal (mayor cuanto más distal -cerca del recto- es la oclusión), náuseas, vómitos y dolor abdominal. En la obstrucción de tipo mecánico hay una hiperactividad del intestino que precede al punto de obstrucción que trata de vencer la resistencia con contracciones más intensas o activas, siendo característico el dolor abdominal de tipo recurrente, producido por la lucha para vencer el obstáculo. En cambio, en la oclusión por atonía intestinal existe una disminución de su motilidad; puede haber dolor aunque suele ser más leve que en el caso anterior.

Síndrome de Down

La oclusión intestinal en el síndrome de Down  puede presentarse en relación a diversas malformaciones digestivas congénitas que se asocian con relativa frecuencia al síndrome, tales como páncreas anular, estenosis o atresias del tracto gastrointestinal (duodenales, yeyunales, o más distales). El páncreas anular es una malformación que se caracteriza porque el páncreas rodea y comprime el duodeno y provoca una obstrucción total o parcial del mismo. La atresia y estrechamiento (estenosis) duodenal consisten, respectivamente, en la imperforación  total o parcial de la luz del duodeno (Fig. 2.27). El riesgo de presentar atresia duodenal y páncreas anular es hasta 300 veces superior en el síndrome de Down que en la población general. Otras atresias y estrechamientos (yeyuno, ileon, colon), así como las malformaciones ano-rectales (como la falta de perforación del ano), son también relativamente frecuentes en el síndrome de Down , con un riesgo estimado, entre 10 y 30 veces superior al registrado en recién nacidos vivos. Todas estas anomalías suelen manifestarse precozmente, en el período neonatal, por síntomas de tipo obstructivo. El ano imperforado se detecta fácilmente durante el examen sistemático del recién nacido, mediante la inspección anal y por la imposibilidad de pasar una sonda rectal.

La oclusión intestinal también puede presentarse en el síndrome de Down en relación con la enfermedad de Hirschsprung (megacolon agangliónico). Esta enfermedad se debe a una alteración (ausencia de células ganglionares) en los plexos nerviosos  situados en la pared del intestino, cuya misión en condiciones normales es regular la motilidad intestinal. De forma característica se afecta la parte más distal del tracto gastrointestinal en un tramo variable. Como consecuencia se produce una contracción permanente y falta de relajación del esfínter interno del ano, del canal anal y del segmento intestinal afectado. El intestino sano anterior a la zona afecta se dilata (ver Megacolon y Fig. 2.25).

Signos de alerta

La oclusión intestinal es una urgencia médica. Los síntomas sugestivos de oclusión (vómitos, distensión abdominal, falta de emisión de heces y de gases por recto) constituyen manifestaciones de alerta, que requieren atención médica, así como exámenes complementarios para establecer la causa y el tratamiento adecuado. En niños con síndrome de Down  que  presentan cuadros oclusivos en el periodo neonatal debe descartarse la posibilidad de malformaciones digestivas asociadas al síndrome, así como la enfermedad de Hirschsprung, procesos que requieren la reparación quirúrgica del defecto.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

Aparte de las medidas iniciales de estabilización del paciente, el tratamiento depende de la causa. En las oclusiones de tipo mecánico, como el páncreas anular y las atresias digestivas, se requiere la intervención quirúrgica de urgencia cuando la obstrucción intestinal es completa, con la consiguiente reparación del defecto anatómico o extirpación de la zona obstructora y empalme de los dos extremos.

En la enfermedad de Hirschsprung el tratamiento definitivo es quirúrgico, como se comenta en el capítulo dedicado al megacolon.

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