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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Obesidad

La obesidad es una enfermedad crónica de diverso origen que viene definida como un exceso de grasa corporal en una proporción que afecta negativamente a la salud, resultado de un balance positivo prolongado de energía.

En el desarrollo de la obesidad están implicados tres factores básicos,  genéticos, ambientales y el sedentarismo y otros menos frecuentes que son los producidos por medicamentos o por distintas enfermedades.

Características generales

La presencia de obesidad da lugar a trastornos relacionados con enfermedades cardiovasculares y la arteriosclerosis, como dislipemia, hipertensión arterial, diabetes tipo 2, que cuando se presentan de una forma conjunta constituyen el “síndrome metabólico”. También va ligada a enfermedades del aparato respiratorio, del sistema nervioso, gastrointestinales y hepáticas, genitourinarias, músculo-esqueléticas, inmunológicas, oftalmológicas o dermatológicas. Por ello es muy importante actuar, tanto previniendo los factores de riesgo, como interviniendo precozmente en las enfermedades relacionadas, para que su efecto sobre la salud sea lo más limitado posible.

Síndrome de Down

Actualmente, la obesidad en el mundo está en aumento tanto en la población infantil como en la edad adulta. En personas con síndrome de Down, este problema de salud es aún más importante debido a la predisposición genética que presentan. En las últimas décadas, el problema de obesidad en personas con síndrome de Down ha disminuido gracias a la sensibilización de las familias ante el problema, a la aparición de programas de medicina preventiva y a los cambios que se han producido en el estilo de vida. Una vez instaurada la obesidad, en la mayoría de casos es necesario realizar cambios de hábitos alimentarios y de estilo de vida en el entorno familiar.

Signos de alerta

Los signos y síntomas más comunes que exigen atención médica son el exceso de peso e incremento de la grasa corporal,  las alteraciones bioquímicas detectadas en análisis clínicos (colesterol, glucemia, ácido úrico, triglicéridos), sedentarismo, dolores articulares cuando ya se detecta un posible sobrepeso, problemas psicológicos (depresión, baja autoestima) y problemas respiratorios

Orientaciones preventivo-terapéuticas

Dado que se trata de un trastorno crónico que requiere tratamiento continuo, la prevención se convierte en una prioridad, especialmente en la edad pediátrica. El objetivo principal de la prevención de la obesidad es la educación alimentaria desde la infancia, instaurando hábitos alimentarios saludables, con la finalidad de que se mantengan en la edad adulta. (ver Alimentación ).

El tratamiento de la obesidad tiene como objetivo establecer unos buenos hábitos alimentarios, reestructurar la dieta y llevar a cabo la educación nutricional del paciente y la familia.

Las pautas hipocalóricas son el principal tratamiento para la obesidad. Éstas pretenden conseguir un balance energético negativo, es decir, que entren menos calorías de las que salen. Se debe realizar una pauta alimentaria equilibrada en cuanto a nutrientes, y adecuada para cada paciente. Es importante que la nueva pauta dietética se adapte a los gustos y costumbres del paciente y que sea lo más variada posible para evitar caer en la monotonía y a su vez, al abandono del tratamiento.

El ejercicio físico es otro de los pilares fundamentales para tratar la obesidad. La práctica de ejercicio moderado y adecuado a cada paciente va a permitir mantener el tono muscular y aumentar el gasto energético. La combinación de la dieta y el ejercicio  físico conseguirán la disminución progresiva del peso y su mantenimiento en el tiempo.

Otros tratamientos necesarios para conseguir el éxito del tratamiento son el soporte psicológico y en algunos casos la ayuda de medicamentos específicos para el tratamiento de la obesidad. En caso de obesidad extrema (obesidad mórbida) puede estar indicada la cirugía bariátrica (reducción de estómago) u otras técnicas, como el balón intragástrico.

El resultado final de un tratamiento sólo tendrá éxito si se consigue modificar la conducta alimentaria.

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