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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Nistagmus

El nistagmus constituye un movimiento oscilatorio, rítmico, involuntario y repetitivo de los ojos, habitualmente bilateral, que ocasiona una disminución importante de la visión, ya que no se puede fijar la mirada en el objeto que se quiere ver.

Características generales

El movimiento de los ojos puede ser horizontal  (derecha-izquierda), vertical (arriba-abajo) o rotatorio. El movimiento puede ser muy amplio o muy pequeño, incluso difícil de detectar. La velocidad del movimiento también puede ser variable. Cuanto más amplio y más rápido sea el movimiento, mayor déficit visual producirá.

Existe un tipo de nistagmus, llamado latente, que sólo aparece cuando se tapa uno de los ojos, observándose el movimiento en el que queda destapado. Puede existir una posición de la mirada en la que el nistagmus sea menor o incluso que no exista en absoluto. Entonces los niños adoptan una posición determinada de la cabeza (ver Tortícolis ocular) para mantener los ojos en esa posición excéntrica, para ver mejor.

Síndrome de Down

En un 15 % de niños con síndrome de Down se encuentra algún tipo de nistagmus. El nistagmus latente es bastante frecuente y es importante detectarlo  cuando se  mide su capacidad visual. Se hace con cada ojo por separado, por lo que se ha de tapar uno cada vez, y si existe un nistagmus latente la visión que se obtiene es muy inferior de la que tiene en realidad el niño en su vida habitual, cuando va con los dos ojos abiertos.

Los niños con síndrome de Down, con mayor frecuencia que en el resto de la población, disminuyen su nistagmus en la mirada hacia abajo, por lo que para mirar al frente y mantener sus ojos hacia abajo deben echar la cabeza hacia atrás, produciendo un tortícolis con el mentón elevado (ver Tortícolis ocular).

Signos de alerta

La existencia de un movimiento oscilatorio o temblor de uno o ambos ojos obliga a consultar con el especialista. Asímismo, si existe un tortícolis debe observarse qué sucede cuando se inclina la cabeza hacia al lado contrario, intentando detectar la existencia de nistagmus.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

El nistagmus que aparece en niños muy pequeños puede mejorar en los primeros años de la vida.

Siempre que exista una posición de tortícolis en la que el nistagmus desaparece o disminuye no se debe obligar al niño a corregirla, sino al contrario, se debe favorecer, ya que es en esa posición en la que ve mejor y, por tanto, en la que mejor desarrollará su visión. Por ejemplo, si es un niño que disminuye su nistagmus cuando mira hacia abajo y, por tanto, tiene un tortícolis con el mentón elevado, es mejor que mire la televisión desde una silla elevada y no desde el suelo, para evitar que se vea obligado a echar la cabeza tan hacia atrás.

No existe por el momento ningún tratamiento médico ni quirúrgico que se haya demostrado claramente eficaz para curar el nistagmus; sin embargo, se deben tratar otras anomalías asociadas, como los defectos ópticos importantes, que con mucha frecuencia van asociados al nistagmus.

Cuando el niño es mayor, si sigue presentando un tortícolis importante para bloquear su nistagmus, se puede realizar una intervención quirúrgica para conseguir que esa posición de bloqueo sea en la mirada al frente y que, por tanto, no tenga que adoptar la posición de tortícolis.

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