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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Neumonía

La neumonía es una infección del pulmón que incluye los bronquiolos (que son las ramificaciones más pequeñas de los bronquios) y los alvéolos. Generalmente es causada por agentes infecciosos que invaden el pulmón y producen una reacción inflamatoria aguda, lo que a su vez determina que los espacios alveolares, normalmente insuflados con aire, se colapsen y se llenen de secreciones con lo cual se disminuye la función del pulmón. Los microorganismos responsables de la infección pueden llegar al pulmón por dos vías: a) extensión desde las vías aéreas superiores (nariz, senos paranasales)  b) diseminación desde la sangre.

Las neumonías pueden ser virales o bacterianas. En los niños, la mayor parte de neumonías tienen como origen una infección viral (virus respiratorio sincitial, adenovirus, rinovirus, gripe, parainfluenza y otros). Una infección respiratoria viral puede predisponer a la instauración de una neumonía bacteriana, como por ejemplo la gripe. En las neumonías bacterianas los gérmenes más frecuentes son el neumococo, el Haemophilus influenzae tipo b y el estafilococo y en recién nacidos, el estreptococo del grupo B y la listeria. En los niños mayores de 5-6 años es frecuente el Mycoplasma pneumoniae. Los factores que se citan a continuación pueden aumentar en un niño el riesgo de presentar una neumonía:

  • Desnutrición
  • Trastornos neurológicos que alteran los mecanismos de deglución, permitiendo   que pequeñas cantidades de comida se pasen por la tráquea a los pulmones.
  • Reflujo gastroesofágico (niños vomitadores)
  • Trastornos de la inmunidad, defectos congénitos del aparato respiratorio, del     corazón, o del tubo digestivo (esófago)
  • El propio síndrome de Down ha sido descrito como un factor de riesgo para neumonías por neumococos o por la particular gravedad de las provocadas por el  Mycoplasma pneumoniae, que habitualmente suelen presentar un curso moderado o benigno (Fig. 2.26)

Características generales

Las manifestaciones de una neumonía viral son muy similares, aunque habitualmente menos graves, a las de la neumonía bacteriana. Los síntomas más comunes son a) fiebre (más alta en los casos de infección bacteriana), acompañada a menudo de escalofríos; b) tos (la consulta pediátrica más frecuente en niños a los que se les diagnostica neumonía es la tos), que se presenta durante el día y durante la noche y a menudo se acompaña de flemas que se degluten o se vomitan; c)  dolor torácico, cuando la neumonía se localiza cerca de la superficie del pulmón (los niños pueden quejarse de dolor al respirar o toser) d) dolor abdominal (cuando se afecta la zona inferior) fácilmente confundible con una apendicitis; e) dificultad respiratoria, dependiendo del compromiso pulmonar los niños pueden tener sensación de fatiga (con aumento de la frecuencia respiratoria a más de 50 por minuto), están quejumbrosos, no pueden pronunciar frases de más de 5 palabras o contar del 1 al 10 sin necesidad de tomar aire, se les notan las costillas al respirar (retracciones), y pueden tener una coloración azulada en los labios y los lechos de las uñas; y f) otros síntomas como congestión y flujo nasal, irritabilidad, diarrea, pérdida del apetito, decaimiento y malestar general.

Síndrome de Down

Como se ha señalado, los niños con síndrome de Down tienen mayor riesgo de contraer neumonía por su depresión inmunitaria y una particular predisposición a adquirir infecciones tanto por bacterias (estafilococos, neumococo, micoplasmas), como por virus . Los niños con síndrome de Down tienen menor capacidad para limpiar sus pulmones debido a un fallo en sus mecanismos defensivos, además de presentar una pared torácica excesivamente elástica y con poco músculo, lo cual dificulta la tos como mecanismo natural de protección, por su capacidad de eliminar secreciones.

Signos de alerta

El pediatra hará el diagnóstico de neumonía ante la presencia de los síntomas descritos, apoyado en los hallazgos al examinar al niño, (disminución de la entrada de aire en los pulmones, dificultad respiratoria), en el examen de sangre (disminución de la oxigenación sanguínea evidencia de infección y germen que la provoca) y en la radiografía de tórax.

 Orientaciones preventivo-terapéuticas

Ya que la diferenciación entre un origen bacteriano o viral de una neumonía es difícil, la mayoría de los médicos prescribirán inicialmente un antibiótico. La edad del niño, su estado general y sus antecedentes son consideraciones importantes a la hora de elegir el más adecuado. Otra decisión importante implicará considerar el ingreso hospitalario del niño, ya que si el niño está muy afectado, necesitará aportes de oxígeno al presentar signos de insuficiencia respiratoria. En ocasiones puede requerirse incluso el ingreso en una unidad de cuidados intensivos.

Es importante saber que una neumonía puede complicarse y esto retrasa inevitablemente la curación del niño. La evolución del cuadro clínico y los resultados de los exámenes complementarios orientarán sobre otras determinaciones a tomar, como cambiar los antibióticos ante la falta de respuesta, suprimirlos si no son necesarios,  recurrir a métodos invasivos para limpiar los bronquios o, incluso, cirugía para drenar líquido acumulado en  el pulmón (absceso) o en la pleura (empiema pleural).

Desde la perspectiva preventiva, además de las medidas higiénicas de índole general, conviene que los niños con síndrome de Down reciban vacunaciones contra el Haemophilus influenzae tipo b, el neumococo y anualmente contra la gripe.

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