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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Masturbación

La masturbación se define como la estimulación de los órganos genitales o de zonas erógenas con la mano para proporcionar placer sexual pudiendo llegar o no al orgasmo.

Características generales

El verbo masturbar hace referencia a la práctica de la masturbación. Generalmente se trata de una práctica sexual hacia uno mismo, aunque también se admite el uso del mismo verbo para la estimulación realizada sobre los genitales de otra persona con los mismos fines placenteros. La masturbación suele realizarse con las manos o mediante el frotamiento de los genitales contra algún objeto.

Síndrome de Down

La masturbación, en el síndrome de Down, puede aparecer como una necesidad -a veces, incluso, de una manera estereotipada- y raramente va acompañada de una fantasía sexual.

Las personas con una discapacidad grave tienen un comportamiento sexual que se limita a la masturbación, entendida como una manera de auto-estimulación rítmica con la única función de descarga y sin una fantasía sexual que la acompañe.

La discapacidad moderada permite atravesar por etapas psicosexuales en busca de placer que se reduce a la masturbación sin buscar el coito. Las personas con discapacidad leve o ligera pueden acceder a una sexualidad plena siempre y cuando reciban una educación en este sentido y se admita que tienen sexualidad.

Signos de alerta

Los niños, hacia los 4 años, juegan con sus genitales y se exploran pero, a partir de esta edad y hasta la entrada en la pubertad, dejan de hacerlo. La masturbación, en esta etapa, es un síntoma de algún desajuste o trastorno. En la población con síndrome de Down, como los tiempos de evolución son más lentos, la manipulación de los genitales, en los niños, puede alargarse hasta los 5 o 6 años. Después de esta edad y hasta la pubertad no debería aparecer.

Masturbarse en la pubertad, en la adolescencia y en la edad adulta  es una actividad placentera no inhabitual. Sin embargo, el frotamiento de los genitales de manera compulsiva, en cualquier momento y lugar y de forma estereotipada no se corresponde con lo que se entiende por masturbación, sino que se trataría de un síntoma de ansiedad, de sobreexcitación o de una alteración de la conducta que debe ser diagnosticada y tratada.

Orientaciones preventivo terapéuticas

Existen bastantes prejuicios en torno a la sexualidad de las personas con Síndrome de Down

Por temor a despertar el deseo sexual, se restringe la información y no se habla de sexualidad. La persona con discapacidad recibe muy poca información sobre su cuerpo, sobre las diferencias anatómicas, la masturbación y las relaciones sexuales. Y esto le crea una importante confusión. La persona con síndrome de Down se masturba porque tiene necesidad pero las reacciones de su cuerpo (erecciones, poluciones, satisfacción)  son vividas como aspectos parciales de la sexualidad porque falla la integración, la relación causa-efecto (primero hay una fantasía sexual, que provoca uno erección y el deseo de masturbarse). Existe el  prejuicio de que el hecho mismo de la discapacidad, del retraso mental, no ofrece una barrera de contención suficiente para los primitivos impulsos sexuales. En este sentido, la sexualidad sería algo incontenible y desorbitado, por eso se reprime.

Es importante aceptar la sexualidad de las personas con Síndrome de Down

Probablemente sea la masturbación la única manera de expresión que utilice, ya que la mayoría de las personas con esta discapacidad no acceden a una vida de pareja. La educación sexual es básica, en este sentido. La masturbación hay que trasladarla al terreno de lo íntimo, no permitiendo que se realice en cualquier sitio y a la vista de todos. No hay que hacer de algo corriente un tratamiento especial. En este sentido, la información y la educación son cuestiones básicas para evitar situaciones incómodas o difíciles de aceptar.

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