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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Lenguaje

El lenguaje es el conjunto de sonidos y palabras con que se expresa el pensamiento, toda forma de comunicar el pensamiento. Es la manera de expresarse y el conjunto de señales que dan a entender algo.

Características generales

El lenguaje es la base de la comunicación humana y está en relación con aspectos emocionales y sociales básicos en la persona.

En cuanto a su desarrollo, se pueden señalar de manera orientativa, unas etapas que irán marcando el surgimiento de nuevas propiedades y cualidades fonéticas, sintácticas y semánticas a medida que el niño crece.

1ª ) Etapa prelingüística o  pre-verbal. Comprende el primer año de vida y  hace referencia a las primeras manifestaciones de expresión, muy ligadas al cuerpo.  En este período, la comunicación que establece el niño es de tipo afectivo y gestual. La madre le habla mientras le acaricia y gesticula para estimularlo lingüísticamente. La palabra debe acompañar siempre al gesto y a las actividades de la madre con su hijo. Hacia  los 10 meses, el bebé, imita sonidos sin entender lo que quiere decir aunque pronto sus palabras responderán  a un significado.

2ª ) Etapa verbal. Se inicia con la expresión de la primera palabra con intención comunicativa. Las niñas empiezan a hablar un poco antes que los niños, pero cada niño tiene su propio ritmo a la hora de adquirir el lenguaje, por lo que no es conveniente generalizar. Los  especialistas estiman que el 90 % de los niños que van a hablar, emiten  sus primeras palabras entre los 15 y los 18 meses de edad. Alrededor de los 3 años, el niño realiza identificaciones entre pensamiento y lenguaje y se produce un incremento rápido del vocabulario  (verbos auxiliares, artículos determinados). Comienza a utilizar las proposiciones y emplea un lenguaje comprensible A los cuatro años domina bastante la gramática, pero se expresa con su estilo propio. Entre los 4 ó 5 años, con el desarrollo de la capacidad simbólica, puede responder a preguntas relacionadas con sus cosas personales y evocar y representarse mentalmente objetos, acciones y situaciones, trascendiendo la realidad y el presente. Entre los 6 y los 7 años se inicia la etapa escolar y el niño tiene ya una madurez neurológica muy buena para el aprendizaje y un lenguaje cada vez más abstracto, pudiendo percibir distintas unidades lingüísticas dentro de una lectura. Su pensamiento se vuelve más lógico, puede tener en cuenta las opiniones de los demás con respecto a él y tomar conciencia de sí mismo. La percepción que tenga de sí mismo va a influir en su personalidad y en su adaptación social.

Síndrome de Down

Según J.A. Rondal, profesor experto en Psicolingüística de la Universidad de Lieja ( Bélgica), “el desarrollo del lenguaje en el niño con síndrome de Down sigue un proceso similar al del resto de los niños, aunque el ritmo es más lento y la adquisición queda incompleta”. Los primeros sonidos, los balbuceos, las primeras palabras son las mismas que las que pronuncian los otros niños, aunque aparecen más tarde. En el niño con síndrome de Down también aparece primero la palabra, después el verbo y más tarde, la combinación de ambos y la construcción de frases con un significado que responde a un deseo. El niño comprende que, a través del lenguaje, puede expresarse. El proceso es más lento y  la organización gramatical y sintáctica más pobre e incompleta.  El habla, en personas con síndrome de Down, puede ser poco  inteligible y esto puede implicar la aparición de otros problemas debido a que el niño comprende, sabe lo que quiere decir, pero no puede expresarlo. La frustración que genera produce un retraimiento en el lenguaje o determinadas patologías.

Signos de alerta

Las dificultades de expresión generan inseguridad y ansiedad en el niño ya que percibe que no es debidamente entendido. Esto puede producir una inhibición del lenguaje oral y una mayor utilización del gestual.

Como se ha precisado, el lenguaje, en niños con síndrome de Down es más lento, pero aparece. Si no se desarrolla  hay que acudir a un especialista para que evalúe qué está pasando. Puede existir un problema físico, como la hipoacusia o un trastorno mental del espectro autista, caracterizado por la ausencia casi total de lenguaje hablado. En ningún caso conviene atribuirlo al síndrome y no diagnosticarlo.

También hay que observar los soliloquios (hablar solos). En el síndrome de Down son muy frecuentes. Hablar solo, en voz alta, puede ser una manera de dar soporte al pensamiento o puede ser una manifestación de trastorno mental.

El tartamudeo que aparece en la infancia es un trastorno funcional, pero si persiste, puede deberse tanto a un factor neurológico como emocional. El mutismo puede tener su origen en una inhibición; la verborrea, las ecolalias, la no aparición del lenguaje pueden estar ligadas a un trastorno de tipo psicótico.

Para saber de qué tipo de situación se trata es conveniente acudir al especialista que valorará el problema y el momento adecuado de empezar a tratarlo. La patología del lenguaje, en el síndrome de Down, está muy ligada a los trastornos emocionales y hay que entender bien el origen del problema para abordarlo adecuadamente.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

Las dificultades de lenguaje en los niños  con síndrome de Down son un motivo de gran preocupación familiar. Y la preocupación puede llevar a olvidar que, en el síndrome de Down, el lenguaje presenta unos problemas característicos inherentes al tipo de discapacidad y que suele aparecer  más tarde que en la población general. El lenguaje no es un aspecto parcial de la persona sino que está profundamente relacionado con las emociones y con las relaciones personales y sociales; su finalidad es la comunicación. La inquietud gira en torno a cómo intervenir para, en primer lugar, favorecer su desarrollo y para, después, conseguir un lenguaje más inteligible. Citando a A. Doménech y T. Valls, logopedas de la Fundaciò Catalana Síndrome de Down, “esta inquietud genera, a veces, intervenciones excesivamente precoces, incisivas, que producen el efecto contrario al deseado. Hay niños que reciben atención del logopeda antes, incluso, de comenzar a hablar”

Es muy importante dar al niño su tiempo para que aprenda a hablar. El hecho de manifestar un déficit no quiere decir que haya que iniciar un tratamiento de logopedia. No conviene adelantarse, pues una intervención inadecuada se convierte en un trabajo que desliga el aprendizaje de la motivación y que puede generar bloqueos, tartamudeo, tics o enlentecimiento del aprendizaje.

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