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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Inmunidad

La inmunidad es el sistema defensivo de los seres vivos. Todos los niños sanos  tienen un sistema defensivo adecuado a su edad y necesidades. En algunas ocasiones, la inmunidad de los niños puede estar alterada, lo que da lugar a la aparición de enfermedades infecciosas, enfermedades alérgicas, enfermedades tumorales o reumáticas.

Características generales

La inmunidad proviene de la acción de diversos componentes del organismo. En primer lugar, ante una agresión, actúan los tejidos como la piel y las mucosas que tapizan y protegen los   bronquios y el tubo digestivo de la entrada de gérmenes. Cuando el agente infeccioso ya ha entrado se ponen en marcha órganos como el timo, que se encuentra en el tórax por delante del corazón, los ganglios linfáticos, que están distribuidos por todo el cuerpo, y el bazo que está en el abdomen, las células circulantes de la sangre, como los linfocitos, eosinófilos y macrófagos y las proteínas circulantes que se encuentran en la sangre y que llegan a los órganos y tejidos para  frenar a los agentes infecciosos. Estas proteínas son los distintos anticuerpos o inmunoglobulinas (gammaglobulinas), el complemento y los interferones , entre muchas otras. Todos los componentes de la inmunidad funcionan de manera coordinada y relacionados entre sí para organizar las  defensas, mandando señales para su activación ante la presencia de infecciones. Cuando tiene lugar una infección, se activan los leucocitos o glóbulos blancos que intentan destruir el agente infeccioso; es la “inmunidad inespecífica”. Después se activan los linfocitos que constituyen la “inmunidad celular” y por último se forman los anticuerpos frente al agente infectante y que constituye la “inmunidad humoral”.

La inmunidad está regulada por genes y en las enfermedades de origen genético es frecuente hallar alteraciones de la inmunidad que pueden manifestarse de distintas maneras.

Síndrome de Down

La inmunidad en el síndrome de Down está alterada con mayor frecuencia que en otros grupos de niños. Esto no significa que todos los niños con síndrome de Down tengan alteraciones de la inmunidad. La alteración más frecuente de la inmunidad es la inespecífica. En estos casos, el número de leucocitos es normal pero su función defensiva está disminuida. En algunos casos se ha visto un déficit de zinc, que se asocia a diabetes mellitus, enanismo, hipogonadismo, arteriosclerosis, ceguera nocturna por déficit de vitamina A, cirrosis hepática, o leucemia mieloide. El zinc tiene un papel primordial en la regulación nerviosa, neuroendocrina e inmune, que suelen estar alteradas en el Síndrome de Down

Las alteraciones de la inmunidad humoral observadas son a nivel de las inmunoglobulinas, o anticuerpos que pueden estar elevados, como en el caso de infecciones de repetición o infecciones crónicas, o bien disminuidos. La formación de anticuerpos específicos frente a las vacunas suele ser buena (ver Vacunaciones).

La inmunidad celular suele estar más alterada. El número total de linfocitos T (formados en el timo) es normal, pero la subclase T4 (encargados de reconocer a los gérmenes y desencadenar la respuesta inmunitaria) está disminuida en número y su función reguladora está alterada. Los linfocitos T8 (que se encargan de destruir las células infectadas) están aumentados. Los linfocitos B (encargados de producir los anticuerpos) están disminuidos en la mayoría de los niños con Síndrome de Down

El timo, que es un importante órgano central de la inmunidad, es más pequeño y las células que contiene (linfocitos) son menores en número y función

Las alteraciones de la inmunidad en estos niños , se van a manifestar de tres formas:

  • Infecciones de repetición, sobre todo bronquitis, neumonías, otitis media aguda y gastroenteritis.
  • Enfermedades malignas, con mucha menor frecuencia. En nuestra experiencia se presenta con una frecuencia del 0,9%. La enfermedad más frecuente es la leucemia aguda.
  • Enfermedades ligadas a respuestas anómalas de la inmunidad (enfermedades autoinmunes) , más raras que las anteriores y que pueden manifestarse como enfermedades reumáticas (artritis crónica), del aparato digestivo (celiaquia), del tiroides (tiroiditis) o de la piel (vitíligo).

Signos de alerta

Las infecciones son el primer signo de alerta y las manifestaciones más frecuentes son la consecuencia de una alteración de la inmunidad. Los niños sanos deben tener infecciones a lo largo de su vida por lo su presentación no debe ser motivo de alarma. Sin embargo, si estas infecciones son muy frecuentes, por ejemplo más de una mensual, o cursan de forma prolongada, grave o complicada, el niño debe ser estudiado. En las leucemias (ver Leucemia) el signo de alarma es una anemia, palidez progresiva o hemorragias sin causa aparente. En las enfermedades autoinmunes los síntomas pueden ser inicialmente menos manifiestos, pero el buen control por un pediatra orientará fácilmente la pauta a seguir.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

Debe estudiarse la situación inmunitaria de todo niño con síndrome de Down que presente infecciones repetidas que enlentecen el desarrollo de peso y talla. Se realizará el tratamiento específico de las alteraciones diagnosticadas.

La prevención de las infecciones se realiza en dos vertientes:

1ª) Calendario vacunal del niño sano, con control de la respuesta a las vacunas  por si fuera necesario revacunar, para conseguir una respuesta correcta (ver Vacunaciones).

2ª) Prevención de la aparición de infecciones, siguiendo las normas de cuidado del niño sano. En algunos niños, la asistencia precoz a la guardería antes del año de vida puede facilitar las infecciones repetidas por lo que podría retrasarse el inicio de la escolarización.

La nutrición adecuada contribuye a mejorar el sistema defensivo en general  por lo que es un aspecto a tener en cuenta para mejorar la calidad de vida.

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