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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Higiene dental

La elevada predisposición de los niños con síndrome de Down a presentar patología buco-dental  debido a  trastornos neurológicos o motores que condicionan la masticación, los movimientos linguales y la habilidad de  manipulación, así como a déficits inmunológicos, implica la necesidad imperiosa de instaurar lo más pronto posible una higiene dental adecuada y mantenerla. La intervención de los padres es básica y necesaria hasta que el niño  alcance una autonomía suficiente.

a) Dentición de leche o decídua (1-6 años). Una vez han salido los primeros dientes se pueden limpiar con una gasita mojada con agua. Cuando su número es mayor, se debe establecer una rutina más minuciosa y sistemática para asegurarse que se limpien todos los dientes. Se debe empezar primero por arriba y por el mismo lado y limpiar la superficie de fuera y después la de dentro, y por último las caras de masticación de las muelas, así como la lengua. Se recomienda la limpieza completa después de la cena. Los niños con síndrome de Down no suelen ser muy colaboradores y si los padres están cansados al final del día, la experiencia puede no ser positiva, por lo que deben recordar la necesidad de ser persistentes. La forma más cómoda para obtener un buen acceso a la cavidad bucal es colocar al niño tumbado y la cabeza apoyada sobre el regazo de un padre; para conseguir que abra la boca es útil deslizar el dedo índice de la mano izquierda en la comisura bucal presionando hacia abajo. A medida que el niño crece debe pasarse a una posición de pie y el padre se coloca por detrás. No usar dentífrico, porque dificulta la visión de la zona y es fácil su ingestión. Esperar a que el niño aprenda a escupir y a no tragar. Limitar la cantidad de pasta dental al tamaño de un guisante. El niño debe ir responsabilizándose de forma progresiva de su higiene dental, dependiendo de su maduración psicomotora, si bien los padres deben supervisarla cada día. Los cepillos dentales recomendables son los que poseen cerdas blandas de punta redondeada, de cabezal pequeño y mango grueso. La técnica del cepillado no es muy importante, lo que debe pretenderse es que vaya adquiriendo el hábito. Dadas las dificultades de habilidad manual en los niños con síndrome de Down los padres siempre han de supervisar y repasar. El uso de cepillos eléctricos puede ayudar, pero no les suelen complacer por la vibración y el ruido que les asustan fácilmente.

b) Dentición mixta y definitiva (a partir de los 7 años). Cuando empiezan a salir los dientes definitivos no se puede descuidar la higiene bucodental en los niños con Síndrome de Down

Debe establecerse el cepillado después de las comidas. Los padres han de  supervisar el cepillado,  como mínimo el de la noche. Suele ser útil el uso de revelador de placa, pastillas que se disuelven en la boca y  tiñen las zonas sucias del diente y así poder mejorar el cepillado. Dependiendo del riesgo de caries puede ser necesario el uso de enjuagues de flúor, siempre que el niño sepa mantener en la boca el líquido y escupir. Cuando salen los primeras muelas definitivas pueden aplicarse los selladores de fisuras, material de resina, que rellena los surcos y fisuras de las caras que mastican de estas muelas, para evitar la caries en una zona de fácil retención de alimentos y de cepillado deficiente, por estar muy atrás en la boca.

Se recomiendan visitas periódicas al dentista desde los 3 años para que el niño se vaya acostumbrando al entorno del sillón dental,  pues  para algunos niños con síndrome de Down puede ser complicado entender lo que sucede a su alrededor, sobre todo si han tenido que ser reconocidos por varios médicos, por lo que es lógico que ante el sillón dental sientan miedo y muestren rechazo. Esta actitud mejora con la edad. Se precisa mucha paciencia tanto por parte de los padres como del profesional. Pero no puede olvidarse que la higiene dental de estos niños merece un contínuo esfuerzo de cara a su futuro.

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