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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Gastroenteritis aguda

La gastroenteritis es una inflamación de la mucosa gástrica e intestinal. La mayoría de las veces está producida por una  infección del aparato digestivo, cuyo signo más importante es la diarrea de aparición aguda y puede acompañarse de náuseas, vómitos, dolor abdominal y fiebre. El concepto de agudo se refiere a una instauración rápida en las últimas 48-72 horas..

Características generales

La causa más frecuente de diarrea aguda en niños es la infección viral, principalmente por rotavirus, en niños menores de 2 años y en invierno. El rotavirus puede ocasionar una diarrea grave con deshidratación, sobre todo en los países en vías de desarrollo. Casi todos los niños se infectan  antes de los 4 años. A veces precisan ingreso hospitalario y es frecuente el contagio dentro del mismo hospital (infección nosocomial) cuando el niño ha ingresado por otra causa.

Otros agentes virales causales son los enterovirus, astrovirus y calicivirus. En general, las diarreas víricas suelen ser más leves que las bacterianas. Las heces en la diarrea de origen viral suelen ser líquidas y de  color amarillento. A veces se acompañan  de otros signos generales como una inflamación respiratoria alta (resfriado) o dolores musculares. No suelen cursar con fiebre o si la tienen, es autolimitada (un día). Pueden acompañarse de vómitos y dolor abdominal. La gran pérdida de líquidos y electrolitos (sodio, potasio, bicarbonato, azúcar) puede producir deshidratación, que es más frecuente en el niño pequeño.

Una diarrea con moco, sangre y fiebre alta y prolongada es característica de gastroenteritis de origen bacteriano: Campylobacter (en aumento en los últimos años, sobre todo en otoño y verano), salmonelas o Escherichia coli.

Síndrome Down

La gastroenteritis aguda es un proceso que se limita espontáneamente en la mayoría de los casos, pero en  el lactante y niño pequeño con síndrome de Down puede tener una repercusión más importante, con mayor tendencia a la deshidratación y a la desnutrición. La alteración inmunitaria favorece, en general, la presentación de infecciones de una manera repetida, así como la posibilidad de tener asociada una enfermedad intestinal previa, con malabsorción secundaria o malformaciones intestinales. La deshidratación se confirma por la pérdida de peso y determina el grado de gravedad. Se acompaña de otros signos clínicos  como la sequedad de la piel y de los labios, la falta de lágrimas, la tendencia la sueño y la sed.

En caso de diarrea es recomendable  realizar un análisis de las heces (coprocultivo) para determinar la causa.

 Signos de alerta

Se debería consultar con el pediatra ante los signos siguientes:

  • Persistencia de vómitos, de más de doce horas desde el inicio del cuadro, que no se controlan con suero oral, por el riesgo de deshidratación que conlleva. Los signos de deshidratación son piel y  lengua seca, ojos hundidos y tendencia al sueño.
  • Persistencia de fiebre más de 48 horas, con mal estado general.
  • Presencia en las heces de sangre y moco. Conviene recoger una muestra de heces para analizar y acudir al pediatra.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

Actualmente, disponemos de  vacunas frente a rotavirus, compuestas por virus vivos atenuados, que se administran por vía oral durante el primer semestre de vida. El tipo de inmunodeficiencia propia del síndrome de Down no representa una contraindicación para su uso, aunque no existen estudios específicos sobre su eficacia en esta circunstancia. Está contraindicada la vacunación si existe alguna malformación del tubo digestivo no corregida, incluyendo las malrotaciones.

El tratamiento debe prevenir o corregir la deshidratación, mantener hidratado al niño y evitar la malnutrición. El principal tratamiento, tanto si la infección es vírica como si es bacteriana, es la rehidratación oral. Se ha de instaurar precozmente mediante la administración de soluciones de rehidratación. La vía oral es el método de elección para reemplazar las pérdidas de líquidos y electrolitos en niños con diarrea aguda. En la farmacia hay diferentes soluciones de rehidratación. Las que ya vienen preparadas en forma líquida son las más recomendables, porque no es posible equivocarse en la cantidad de agua para su  disolución, variable según el preparado. No se recomienda  que los padres administren a su hijo cualquier bebida, remedios caseros, zumos de fruta, té o bebidas de cola. Es conveniente que estas soluciones sean recomendadas por el pediatra para que su contenido sea el adecuado. La solución de rehidratación debe ser administrada en pequeñas cantidades, 5 c.c. (una cucharadita de café), al principio cada 5- 10 minutos, para favorecer la absorción y el reposo intestinal.

Se recomienda reinstaurar pronto la alimentación para evitar la desnutrición. El niño sano debe tomar su alimentación habitual en cuanto la tolere. En las normas dietéticas, es recomendable administrar el almidón del arroz, que es astringente (se obtiene hirviendo el arroz durante una hora en un litro de agua a fuego lento) y evitar alimentos grasos. Si el niño toma lactancia materna, se continuará con ella. No se ha de eliminar la lactosa de la dieta, excepto en los casos en los que la diarrea  se  prolongue, ante la posibilidad de  una intolerancia a la lactosa, que suele ser pasajera.

No se recomienda administrar fármacos modificadores de la movilidad intestinal, como la  loperamida, para disminuir la diarrea; podría ser peligroso frenar el peristaltismo (los movimientos intestinales). El pediatra puede indicar en casos de diarrea intensa, el uso de racecadotrilo que puede contribuir a su control, analgésicos (calmantes) para el dolor abdominal, o tratamiento antibiótico en caso de que la diarrea sea bacteriana.

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