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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Fracturas

Una fractura es la rotura parcial o total de un hueso que puede producirse por diferentes mecanismos cuando se aplica una fuerza sobre el hueso, superior a la que puede soportar.

A diferencia de otros tejidos del cuerpo, con el tiempo el hueso puede repararse de forma completa, recuperando su forma anterior a la fractura. El tiempo de curación depende de la edad. Así, cuanto más pequeño es el niño, más rápida es la curación.

Características generales

La presentación clínica puede variar según el tipo de fractura, pero se debe sospechar ante los siguientes hallazgos:

  • Tumefacción y hematoma asociado a dolor en una zona localizada
  • Dificultad para movilizar o utilizar normalmente la parte del cuerpo afectada
  • Deformidad evidente en una extremidad

Las fracturas pueden presentarse de dos formas principales:

  1. Fracturas cerradas: en hueso está roto pero no existe herida asociada en la piel.
  2. Fracturas abiertas: el hueso está roto y existe una herida en la piel en la zona de la fractura. Es una situación urgente que debe ser tratada por un médico especialista lo antes posible, para evitar la infección.

Síndrome de Down

En general, no se considera que los pacientes con síndrome de Down posean un índice de fracturas superior al resto de las personas, siendo la situación comparable al resto de la población.

Los niños y adultos con síndrome de Down, sin embargo, parecen mostrar una menor sensibilidad al dolor o padecen dificultades para expresarlo (ver Dolor). Este hecho puede justificar que, en algún caso, pueda pasar desapercibida una fractura, sobre todo en fases iniciales. En estos casos, al cabo de unos días, suele ser la familia  la que percibe un comportamiento diferente en el niño o una forma anómala de caminar, en caso de lesiones de extremidad inferior, y esto suele ser el motivo de la consulta al médico especialista.

Signos de alerta

Se debe prestar especial atención a la aparición de alguno de los síntomas anteriormente expresados, asociados a una menor movilidad de la extremidad. En caso de duda, se debe acudir al médico.

Consideraciones preventivo-terapéutico.

a) Prevención:

Aunque en muchas ocasiones, los traumatismos pueden resultar inevitables, en otras se puede reducir el riesgo de padecer lesiones con unas simples normas de conducta.

En caso de practicar alguna actividad de riesgo, tanto si es lúdica como laboral, se recomienda utilizar los equipos de protección pertinentes y observar todas las normas de seguridad correspondientes (utilización correcta de cascos, rodilleras, coderas, guantes, calzado adecuado), y practicando las actividades en el lugar adecuado.

En casa, y especialmente para los más pequeños, debe crearse un entorno lo más seguro posible, colocando protecciones o barreras frente a los posibles peligros (evitar acceso a escaleras, cerrar ventanas y puertas, colocar barandillas y suelos antideslizantes, eliminar objetos que dificulten el paso).

b) Tratamiento:

En caso de sospecha de fractura deberá valorarse la gravedad de la misma o del traumatismo. Si ha existido un traumatismo de gran energía, como por ejemplo una precipitación o un atropello, será preferible no movilizar al accidentado si no se está preparados para ello. Es preferible y más efectivo, si es posible, avisar inmediatamente a los servicios de emergencias para realizar el traslado a un centro sanitario. Se mantendrá al accidentado inmóvil y tranquilo hasta la llegada del servicio sanitario. Debe recordarse que una movilización inadecuada puede empeorar la gravedad de las lesiones.

En caso de accidentes menos aparatosos o sospecha de pequeñas fracturas, se trasladará al paciente a un centro sanitario. Para ello se intentará inmovilizar la extremidad afectada con lo que tengamos al alcance, colocando por ejemplo un cabestrillo, una tablilla o un periódico enrollado alrededor de la extremidad. Si existe una herida asociada, se cubrirá con apósitos estériles o unos paños limpios. Si el sangrado es abundante, debe presionarse con las manos en la zona del sangrado, pero se  evitará utilizar torniquetes.

En las fracturas cerradas, puede aplicarse hielo a ratos sobre la zona lesionada, para reducir la inflamación mientras se traslada al accidentado.

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