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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Exposición solar / protección

Como es bien conocido, el sol es imprescindible para la vida. Produce efectos beneficiosos a nivel tanto fisiológico como psicológico y es incluso utilizado como tratamiento para algunas afecciones de la piel. Sin embargo, se debe ser consciente de que una exposición solar inadecuada puede desencadenar efectos nocivos a corto y largo plazo. Es importante conocer la sensibilidad y adaptación personal a la fotoexposición ya que no todas las personas reaccionan de igual modo frente al sol.  Asimismo, las distintas condiciones de exposición influyen en los efectos nocivos y beneficiosos del mismo.

Características generales

Dentro de los rayos ultravioletas se distinguen tres grandes subtipos, en función de su energía, cuya influencia nociva sobre la piel es distinta. Así, los rayos ultravioleta A (UVA), los de menor energía y que representan el 90% del total de la radiación solar a la que se está expuesto, están relacionados con el fotoenvejecimiento prematuro y las reacciones de  fotosensibilidad. Los rayos ultravioleta B o UVB de energía intermedia son más habituales en verano y en las horas centrales del día, afectan a la zona más superficial de la piel y son los máximos responsables de las quemaduras solares y del cáncer cutáneo a largo plazo. Los rayos ultravioleta C (UVC) son los más energéticos y peligrosos, pero afortunadamente son en su mayoría absorbidos por la capa de ozono.

Por otro lado, la proporción y la intensidad de la radiación dependerá de numerosos factores como la hora del día (la radiación solar es más intensa entre las 11 y las 16 horas), la estación del año (es mayor en verano por el aumento de la perpendicularidad con que inciden los rayos solares), la altitud (a mayor altitud, mayor intensidad de los rayos ultravioletas) y la latitud (la intensidad de la radiación es mayor en el ecuador y disminuye progresivamente al ascender hacia los polos).

 

Síndrome de Down

 La sequedad de la piel en las personas con síndrome de Down y el hecho de que sea más delgada, aumenta la incidencia de la irradiación solar en ellas. Por tanto, deben de observarse con rigurosidad las medidas de fotoprotección.

Signos de alerta

Las reacciones a corto plazo que se pueden observar con mayor frecuencia tras una exposición solar son las quemaduras y las reacciones de fotosensibilidad. La quemadura solar es producto de una exposición al sol sin protección. La clínica se inicia a las 4-6 horas de la exposición. En un primer estadio, se observa un enrojecimiento cutáneo que se intensifica progresivamente. En una segunda fase se añaden signos inflamatorios y en ocasiones  formación de vesículas y ampollas que ocasionan picor y dolor.

Las reacciones de fotosensibilidad pueden estar desencadenadas por el contacto previo de la piel ya sea con un producto químico o un vegetal o bien por la toma de un medicamento. Dichos productos sensibilizan la piel que, tras exponerse al sol, presenta lesiones que característicamente afectan a las zonas expuestas como la cara, el escote o los antebrazos.

De las consecuencias de la fotoexposición  a largo plazo, el cáncer cutáneo es la de mayor importancia. Los signos de alerta que puede presentar una lesión cutánea (crecimiento rápido, sangrado, cambio de color, asimetría, picor o dolor) deben siempre ser valorados por un especialista.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

La sensibilidad individual frente a la exposición solar ha sido clasificada en seis grupos llamados fototipos ordenados de menor a mayor capacidad de respuesta de la piel frente al sol y se indica en la tabla 2-3.

En cualquier caso, una vez conocidos los distintos efectos tanto positivos como negativos de la exposición solar, es necesario tomar una actitud responsable frente a la misma, especialmente en el caso de los menores cuya piel es siempre más sensible y necesita por tanto de mayor protección y cuidado.

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