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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Estreñimiento

La frecuencia normal de las deposiciones depende de variaciones individuales y también de la edad. El tiempo de tránsito intestinal se va reduciendo progresivamente, desde aproximadamente 6 horas en el lactante pequeño hasta alrededor de 16 horas a los dos años de edad y 26 horas a los 3-13 años. Aunque el concepto de estreñimiento se relaciona habitualmente con la disminución en la frecuencia de las deposiciones (inferior a 2-3 por semana), es mucho más significativo el aumento en la consistencia de las deposiciones, que conduce a dificultades en la evacuación de las heces, defecación dolorosa o con esfuerzo y retención fecal. El estreñimiento se considera crónico cuando tiene una duración superior a dos semanas. El estreñimiento crónico puede ser funcional o bien secundario a diversos trastornos orgánicos. El estreñimiento funcional es mucho más frecuente que el orgánico. Alrededor del 90% de los estreñimientos crónicos son de tipo funcional, es decir, sin causas orgánicas que lo justifiquen. Las causas orgánicas solo explican un  pequeño porcentaje de los casos e incluyen defectos anatómicos, como una estenosis anal o el desplazamiento anterior del ano, alteraciones de la motilidad intestinal como el megacolon agangliónico o enfermedad de Hirschsprung (ver Megacolon), trastornos neurológicos y algunas enfermedades endocrinológicas y del metabolismo.

Características generales

Las manifestaciones clínicas habituales del estreñimiento son un aumento de la consistencia de las heces, defecación difícil o dolorosa y disminución de la frecuencia de las deposiciones. El estreñimiento crónico puede provocar retención fecal de heces voluminosas y duras (fecalomas), distensión o dolor abdominal, dilatación del intestino distal y megacolon. La encopresis o emisión involuntaria de heces puede ser también una manifestación del estreñimiento crónico.

Otras manifestaciones del estreñimiento están relacionadas con su causas. En el estreñimiento funcional pueden existir factores predisponentes (hereditarios o constitucionales), así como factores precipitantes, tales como dieta incorrecta (escaso aporte de fibra y líquidos), deshidratación, procesos febriles intercurrentes y administración de determinados medicamentos.  En estos casos, tras una fase de estreñimiento agudo, el aumento de la consistencia de las heces, su endurecimiento (fecalomas) y la defecación difícil o dolorosa, contribuyen a agravar y perpetuar el problema. Esto ocurre con especial frecuencia en los niños de edad preescolar, cuando coincide con la época de inicio del control voluntario de la defecación, durante el segundo año de la vida. La defecación dolorosa, agravada por la presencia de fisuras anales y sangrado, puede alterar en estos niños la correcta adquisición de los hábitos de control del esfínter anal, favoreciendo actitudes de retención de las heces que tienden a empeorar y perpetuar el estreñimiento.

Cuando el estreñimiento es orgánico, la edad de inicio depende de la causa. Algunos trastornos orgánicos producen estreñimiento precoz e intenso, en el período neonatal, como es el caso de la enfermedad de Hirschsprung (megacolon agangliónico), con estreñimiento que puede acompañarse de obstrucción o distensión abdominal y repercusión en el desarrollo.

 Síndrome de Down

El estreñimiento crónico es más frecuente en el síndrome de Down que en la población general. Se detecta hasta en el 30% de los pacientes con el síndrome y se ha relacionado con diversas causas. El estreñimiento puede ser de tipo orgánico, producido por malformaciones o anomalías digestivas que se asocian con relativa frecuencia al síndrome de Down, como la enfermedad de Hirschsprung (megacolon agangliónico). Esta posibilidad debe descartarse siempre en los niños con síndrome de Down que presenten estreñimiento intenso ya en el período neonatal o en primeros meses de vida. Al margen de estas causas orgánicas, existen muchos factores favorecedores de estreñimiento crónico en el síndrome de Down, tales como hipotonía de la pared abdominal, tránsito a través de un intestino lento, presencia de trastornos de la motilidad a lo largo de todos los segmentos del tubo digestivo, dieta poco adecuada (con escaso aporte de fibra o de líquidos) y falta de ejercicio. Otra posibilidad es que el estreñimiento esté relacionado con un hipotiroidismo asociado a un Síndrome de Down

Signos de alerta

En el síndrome de Down, constituyen signos de alarma el estreñimiento intenso y de inicio precoz, que se acompañe de cuadros de suboclusión intestinal, distensión abdominal y retraso del desarrollo, ya que puede ser secundario a patologías orgánicas graves como la enfermedad de Hirschsprung o malformaciones del tubo digestivo. Estas posibilidades requieren diagnóstico y tratamiento precoces.

En edades posteriores, el dolor y la dificultad en la evacuación de las heces, la presencia de fecalomas (heces voluminosas y duras) y las actitudes de retención fecal para evitar el dolor, constituyen también signos de alerta que requieren la adopción de medidas de prevención y tratamiento para evitar la cronificación del estreñimiento.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

El tratamiento del estreñimiento implica una dieta adecuada con aporte suficiente de fibra y de líquidos, así como ejercicio físico. Es también importante establecer los hábitos correctos de defecación. En casos que no respondan a estas medidas generales es preciso recurrir al uso de laxantes adecuados a la edad y durante el tiempo suficiente para establecer los hábitos de defecación correctos. Cuando existen fecalomas pueden ser necesaria la desimpactación inicial de los mismos mediante enemas de limpieza.

El estreñimiento secundario a causa orgánica requiere el tratamiento específico de la misma. Así, en caso de malformaciones digestivas o en caso de enfermedad de Hirschsprung (megacolon agangliónico) es necesaria la resolución quirúrgica del defecto.

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