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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Escolaridad

La escuela es el lugar donde se enseña y se aprende. El término “escolaridad” hace referencia al conjunto de cursos que un estudiante realiza en los que adquiere conocimientos académicos y también se socializa.

Características generales

Educar consiste en transmitir unos conocimientos que no pasan exclusivamente por lo académico sino que tienen que ver con los valores, con el desarrollo psico-afectivo del niño y con su proceso de socialización. La escolarización de un niño abarca prácticamente toda su infancia.

Existen, fundamentalmente, dos tipos de escuelas: la escuela ordinaria, que puede ser pública, concertada o privada, según esté subvencionada o no por la Administración, y que acoge a todo tipo de niños, y la escuela especial, que atiende a niños que presentan dificultades en su desarrollo. También puede ser pública, concertada y privada.

El objetivo de la escolarización es transmitir a todos los alumnos los elementos básicos de la cultura, formarlos para asumir sus deberes y ejercer sus derechos y prepararlos para la incorporación a la vida activa o para acceder a la formación profesional específica. La atención a la diversidad de intereses, motivaciones, y aptitudes de los alumnos constituye el objetivo fundamental de esta etapa educativa.

Síndrome de Down

La ley de Integración Social del Minusválido –LISMI- del año 1984 cambió radicalmente en España las perspectivas escolares de los alumnos con discapacidad intelectual al posibilitar su acceso a la escuela ordinaria, a la escuela “ inclusiva”. Hasta entonces, la escolaridad de los niños  con síndrome de Down quedaba limitada a la escuela especial.

La posibilidad de acceder a la escuela ordinaria no depende del grado de inteligencia sino de las barreras que ponga la sociedad al proceso de socialización de los niños con discapacidad. El sistema educativo de la escuela inclusiva permite, a los estudiantes con discapacidad, cursar las clases regulares, junto con sus compañeros, en las escuelas de su barrio, adaptando los aprendizajes a sus capacidades a través de los apoyos que necesite,.

Signos de alerta

Cuando un niño, en la escuela ordinaria presenta dificultades de adaptación, no aprende al ritmo esperado, se excluye del grupo, no establece relaciones personales con sus compañeros o se desconecta, es conveniente hacer una valoración para averiguar qué le está ocurriendo. Pero no se trata de explorar solamente al niño que puede presentar trastornos emocionales, algún problema médico o pasar por un período de inquietud o ansiedad producida por la percepción de su discapacidad, sino de evaluar también cómo está la escuela favoreciendo su proceso de integración social. Puede tratarse de una patología grave (autismo, por ejemplo) que dificulte su inclusión escolar,  un trastorno orgánico (celiaquía, hipotiroidismo) que modifica su conducta o una adaptación inadecuada. No se debe atribuir a la discapacidad, de manera global, un problema de adaptación o de aprendizaje, sin evaluarlo cuidadosamente.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

En principio, todos los niños con síndrome de Down o con dificultades similares deberían estar integrados en la escuela ordinaria.

En España existen unos equipos que evalúan al niño, al inicio de su escolaridad  y determinan las competencias del alumno y los apoyos que va a necesitar en su proceso educativo y dictaminan qué tipo de escuela es más adecuada a sus necesidades. En función de este dictamen, asesoran a los padres y son los padres, en último extremo, quienes deciden la escolaridad que desean para sus hijos. Se trata de decidir qué tipo de escolarización va a ayudar mejor al niño a desarrollar sus capacidades y a prepararlo para vivir de la manera más autónoma posible y estar integrado social y laboralmente en la comunidad cuando sea adulto. Sin embargo, conviene tener en cuenta que, el niño con síndrome de Down  necesita referentes de normalidad para desarrollar adecuadamente todas sus capacidades, de manera que si se opta por la escolaridad especial, habría que proporcionarle actividades lúdicas o pedagógicas para que las realice con niños de su edad sin discapacidad.

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