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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Enfermedades infantiles

Se denominan clásicamente así ciertas enfermedades infecciosas que tienen en común su especial incidencia en la edad pediátrica, su receptividad universal y alta contagiosidad y el conferir una inmunidad  prácticamente de por vida, la cual también puede adquirirse mediante su vacunación. Incluyen infecciones virales que cursan con una erupción cutánea (sarampión, rubéola, varicela o enfermedades exantemáticas virales) y las paperas (parotiditis), así como la tos ferina, de causa bacteriana.

Estas enfermedades deben distinguirse de otras menos comunes, que pueden cursar con exantemas, virales (mononucleosis infecciosa) o bacterianas, como la meningitis y enfermedad  meningocócica o la escarlatina (ver Amigdalitis)

Características generales

Las enfermedades exantemáticas virales cursan con unas características bastante diferenciadas. El exantema del sarampión brota en coincidencia con una elevación febril, a los 4 días del inicio de un cuadro catarral, avanzando en 4-5 días desde la cabeza hasta las partes distales de las extremidades; nunca aparece antes de los 6 meses de edad, debido a un estado de inmunidad transitorio transferido por la madre; se acompaña de una intensa tos y el estado general está muy afectado. La rubéola se desarrolla con escasa o nula fiebre, la erupción sigue un patrón similar al del sarampión pero es menos intensa y evoluciona más rápidamente; es característica la inflamación dolorosa de los ganglios del cuello. La erupción de la varicela dura 4 o 5 días y es muy pruriginosa, se manifiesta por brotes de manchas cutáneas que se van transformando en vesículas, para finalmente secarse y convertirse en costras; se extiende por todo el cuerpo, incluyendo cuero cabelludo y mucosas y puede o no existir fiebre.

La parotiditis o paperas consiste en una tumefacción de las glándulas parótidas que es dolorosa, sobre todo a la palpación. Puede aparecer fiebre, que no suele ser alta y el estado general suele afectarse poco. La normalidad se restablece en 6-10 días.

La tos ferina cursa con intensos accesos de tos que acaban en un estridor, que predominan por la noche y ocasionan vómitos. No suele haber fiebre y, en ausencia de un tratamiento antibiótico adecuado, se prolonga de 4 a 6 semanas.

Síndrome de Down

Los niños con síndrome de Down suelen sufrir estas enfermedades del mismo modo que los demás. De todos modos, dado que adolecen de un cierto grado de inmunodeficiencia, presentan el  potencial riesgo de una peor evolución.

Signos de alerta

El curso de estas enfermedades es autolimitado y de habitual buen pronóstico. Sin embargo, todas ellas pueden derivar en complicaciones graves, sobre todo en lactantes y niños pequeños y a nivel de los sistemas nervioso y respiratorio. De aquí que la presentación de manifestaciones neurológicas (dolor de cabeza intenso, alteraciones de la conciencia, convulsiones o rigidez), vómitos repetidos independientes de la tos o una dificultad respiratoria, así como manifestaciones hemorrágicas o una fiebre inusualmente elevada, exigen una pronta atención médica.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

Indiscutiblemente, el medio más eficaz y económico de prevenir  estas enfermedades es la vacunación. En las comunidades que han implementado la vacunación sistemática de toda la población infantil ha desaparecido o reducido drásticamente su incidencia y la de sus complicaciones. Los niños con síndrome de Down responden generalmente bien a las vacunaciones y no presentan más reacciones que las habituales, por regla general breves y leves.

No existe un tratamiento causal para las enfermedades víricas, que se benefician de medidas de soporte: reposo, antitérmicos, hidratación adecuada. En la tos ferina están indicados los antibióticos del grupo de los macrólidos, cuya utilidad es mayor cuando más precozmente se utilicen. Estos antimicrobianos están también indicados para la prevención de la enfermedad en las personas próximas.

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