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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Encopresis y enuresis

Se denominan así la pérdida voluntaria o involuntaria de las heces (encopresis) o de la orina (enuresis) en niños mayores de 5 años. Puede ser primaria (nunca se ha logrado el control) o secundaria (si se produce después de un periodo de control) y diurna o nocturna.

Características generales

En la población general, la secuencia de adquisición del control de esfínteres (anal y de la vejiga urinaria) es la siguiente: primero se produce el control de las heces durante la noche y, posteriormente,  durante el día. Después, se produce el control de la orina durante el día y finalmente el control de la orina durante la noche.

En el período de lactancia, la micción y la defecación se realizan de manera automática y refleja, es decir sin control voluntario. Entre los 18 meses y los 3 años se produce la maduración de los centros nerviosos cerebrales, de manera que entre los 2 y los 5 años la mayoría de los niños puede controlar adecuadamente ambos esfínteres (vesical y anal) y, por tanto, puede comenzar a “avisar” de su deseo, siendo capaces de retrasar el momento de la micción o defecación y de hacerlo en el momento y lugar deseados. En general, las niñas adquieren este control un poco antes que los niños. En caso de que después de los 5 años no se haya adquirido el control se habla de enuresis o encopresis. Lo más frecuente es la enuresis nocturna, que afecta al 15 por ciento de niños de 5 años.

Síndrome de Down

En  los niños con síndrome de Down la secuencia de adquisición del control de esfínteres es la misma que en niños sin discapacidad y se recomienda no retrasar el inicio del hábito pues, una vez pasada la edad óptima, es más difícil de conseguir. Puede ser que los padres atribuyan el retraso en este aprendizaje al retraso evolutivo y no le den importancia. Sin embargo conviene recordar que también los niños con síndrome de Down pueden aprender a controlar sus esfínteres y que hay que enseñarles como al resto de la población.

Signos de alerta

Aunque  la edad de adquisición podría retrasarse en los niños con síndrome de Down, si después de los 5 años no se ha adquirido el control, se recomienda consultar al pediatra para que determine si existe alguna causa orgánica o  el motivo es de origen emocional, en cuyo caso, convendrá  derivarlo al psicólogo.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

Ante un problemas de enuresis nocturna primaria, que es la más frecuente, una vez que el pediatra haya indicado el tratamiento adecuado, conviene acompañarlo de algunas modificaciones del estilo de vida. Es importante reducir el consumo de líquidos antes de acostarse, disminuir, de manera generalizada, la ingesta de chocolates, cítricos y zumos, y por último, acostumbrar al niño a que orine antes de irse a la cama. Los padres deben recordar que al niño no se le escapa la orina conscientemente y que, por tanto, no se le debe regañar por ello.

En los casos de enuresis o encopresis secundaria, una vez descartada alguna enfermedad (del aparato urinario por ejemplo), hay que pensar en un desencadenante psicológico. Es probable que el episodio coincida con un momento estresante o difícil para el niño, como el nacimiento de un hermano, problemas familiares o cambio de escuela. En estos casos se recomienda una orientación psicológica.

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