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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Desarrollo psicomotor

El desarrollo psicomotor refiere la adquisición de habilidades a nivel de  las diferentes áreas adquisitivas: motriz gruesa, motriz fina, sensorial, afectivo-social y cognitiva y del lenguaje, que se observa en el niño de forma continua durante toda la infancia. Corresponde tanto a la maduración de las estructuras nerviosas como al aprendizaje que el niño hace descubriéndose a sí mismo y al mundo que le rodea.

Características generales

Existen muchas tablas de desarrollo psicomotor para la población general en las que se aprecian los avances que realiza el niño según la edad y en las distintas áreas de su desarrollo. Aunque no hay que olvidar que cada niño realiza  su propio proceso de maduración y tiene su ritmo propio, estas tablas sirven de orientación para detectar posibles trastornos del desarrollo. También existen factores que favorecen un adecuado desarrollo psicomotor como una buena salud, un vínculo sólido madre-hijo y una adecuada estimulación sensorial.  A grandes rasgos, se espera que el niño logre los  avances cada mes que se expresan a continuación :

El primer año

1 mes: Fija la mirada cuando se le habla.

2 meses: Sigue con la mirada. Sonríe cuando alguien le habla.

3 meses: Abre las manos, se las mete dentro de la boca. Dice “agoo”

4 meses: Controla la cabeza. Juega con las manos.

5 meses. Gira la cabeza. Coge cosas. Ríe cuando se ve en el espejo.

6 meses. Pasa de estar boca abajo a estar boca arriba. Extraña a los desconocidos.

7 meses. Cambia cosas de una mano a la otra. Responde a su nombre. Dice: ma-pa

8 meses. Puede mantenerse sentado solo. Dice: pa-pa o ma-ma o ta-ta…

9 meses: Se aguanta sentado sin ayuda. Dice adiós con la mano. Entiende palabras.

10 meses. Gatea. Hay niños que pasan directamente a caminar.

12 meses. Da pasitos con ayuda. Señala. Coge y deja cosas.

12-14 meses. Dice 2 o 3 palabras. Camina cogido o apoyado.

12-18. Camina solo y sin ayuda.

Segundo año

Durante esta etapa se inicia en las relaciones sociales y  juega con otros niños. Comienza el control de esfínteres. Manifiesta frustración e ira. Puede tener rabietas. Desarrolla la capacidad para correr y subir escaleras y puede introducir objetos pequeños en un recipiente.

Síndrome de Down

Los niños con síndrome de Down tienen un ritmo de desarrollo más lento y, por tanto, las edades que muestran las tablas para la población general  tienen un valor orientativo. La tabla 2.2, muestra el promedio en meses de ciertas adquisiciones en niños con síndrome de Down que hacen referencia a sus habilidades psicomotoras. Al lado aparecen los mismos valores para la población general.

Signos de alerta

Cada niño con síndrome de Down es diferente y puede mostrar o no dificultades respecto a las diferentes áreas de desarrollo. Se deben tomar los promedios, en meses, señalados en el apartado anterior como orientativos y consultar al especialista cuando el niño presente un retraso (teniendo en cuenta los intervalos). De todas maneras, en las revisiones pediátricas el especialista podrá valorar si el niño sigue el desarrollo dentro de los intervalos indicados para la población con Síndrome de Down

Si el pediatra detecta algún retraso puede derivar al niño y a su familia a un centro de Atención Temprana para su evaluación y tratamiento.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

Para prevenir un posible retraso psicomotor y favorecer el desarrollo global de los niños con síndrome de Down se recomienda acudir a un centro de Atención Temprana  desde el nacimiento del bebé. No todos los niños con síndrome de Down necesitan un tratamiento de fisioterapia, pero sí es recomendable que los padres reciban orientación, asesoramiento y apoyo de los profesionales de los centros de Atención Temprana. El entorno familiar juega un papel muy importante en el desarrollo psicomotor y emocional del niño, que necesita un ambiente relajado y agradable. La tendencia de los padres es ponerse a “trabajar” con el niño para acelerar su evolución, pero esa tarea hay que dejarla a los profesionales. No hay mayor estimulación para un bebé que jugar con su madre disfrutando del juego y de la relación.

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