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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Crup. Laringitis

El crup se caracteriza por la aparición brusca de ronquera, tos perruna y síntomas que se manifiestan al aspirar el aire hacia las vías respiratorias (inspiración), consistentes en una respiración ronca (estridor) y un grado más o menos acentuado de dificultad a la respiración (tiraje o disnea inspiratoria). Se debe a la inflamación e hinchazón de la laringe y cuerdas vocales (Fig. 2.1). Casi siempre es consecuencia de una infección por virus: laringo-traqueitis viral. En ocasiones no se asocia a una infección reconocida: crup espasmódico. También puede ser debida a una infección por bacterias, pero solo excepcionalmente, puesto que suele realizarse prevención mediante la aplicación sistemática de las vacunaciones infantiles.

Características generales

El crup es sobre todo frecuente entre los 6 meses y los 3 años de edad. Alrededor de los 2 años lo experimentan 5 de cada 100 niños. Sus repeticiones no son raras. En la laringitis viral, los síntomas suelen manifestarse tras 1 a 3 días de un resfriado, febril o no, y empeoran típicamente por la noche, obligando a veces al niño a incorporarse en la cama para respirar mejor. Se resuelven en general espontáneamente entre 3 y 7 días, aunque pueden prolongarse más o complicarse con la infección de tráquea y bronquios (laringo-traqueobronquitis). En su repetición influyen factores predisponentes, entre los que suele incluirse una constitución alérgica.

Síndrome de Down

La frecuencia de recurrencias de  laringo-traqueitis aguda es superior a la habitual en los niños con síndrome de Down durante sus primeros años de vida. Puede atribuirse a fallos de sus mecanismos inmunitarios después de un primer brote, más acentuados que los presentados por la población general. Pueden asimismo contribuir alteraciones orgánicas locales, como una menor consistencia de los cartílagos de la laringe (laringomalacia), no infrecuente en lactantes con síndrome de Down y que se soluciona espontáneamente con la edad. La hipotonía generalizada de estos niños, su propensión a la propulsión de la lengua hacia atrás y el frecuente aumento de tamaño (hipertrofia) de amígdalas y adenoides favorecen también la obstrucción de las vías respiratorias altas. La alergia parece jugar un papel escaso en estos pacientes.

Signos de alerta

Aunque el ruido y la dificultad respiratoria alarman a menudo a los padres y al propio niño, sobre todo durante la noche, no suelen representar por sí mismos signos de gravedad; su progresiva mejoría es la norma. Son en cambio motivos de asistencia médica y hospitalización: a) una ronquera progresiva; b) una dificultad respiratoria creciente; c) excitación extrema; d) un color azulado de labios o uñas; e) alteraciones de la conciencia; y f) fiebre alta prolongada.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

Excepto en el caso del antecedente de numerosas recurrencias, la aparición de un crup en el transcurso de un leve resfriado es difícil de prever y prevenir. Ante la presentación de un episodio de crup, es importante la contención de la lógica ansiedad de padres o cuidadores, para no incrementar la que experimenta el niño, ya que la evolución natural habitual suele ser satisfactoria. Una maniobra que suele propiciar una mejoría es la exposición del niño al aire fresco, por ejemplo a través de una ventana. La humidificación del aire sólo parece beneficiar al crup espasmódico, no al vírico que es el más habitual. Puede ser necesario el uso de antitérmicos y los medicamentos antiespasmódicos pueden mostrar cierta utilidad. Los antibióticos, antitusígenos y anticongestivos no están, en principio, indicados. Los pacientes que exigen hospitalización reciben tratamiento, entre otros, con corticosteroides inhalados, orales o inyectados o epinefrina nebulizada. Algunos de estos tratamientos pueden ponerse a disposición de los padres de niños con tendencia a episodios repetitivos de cierta intensidad.

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