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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Cabeza. Cráneo

La cabeza contiene los principales centros nerviosos y órganos de los sentidos.

Su esqueleto es el cráneo, que cobija y protege el cerebro.

Características generales

El cráneo está formado por 8 huesos. Su superficie superior, la bóveda craneal, está constituida por 4 de ellos: el frontal, el occipital y 2 parietales laterales. En los recién nacidos y lactantes estos huesos están separados, aunque adheridos por láminas de tejido membranoso, las suturas. Estas suturas  presentan zonas de mayor amplitud, las fontanelas. La fontanela mayor es la anterior, situada en la encrucijada entre el hueso frontal y los parietales; la fontanela menor, posterior, se encuentra entre el occipital y los parietales. Con el crecimiento, las fontanelas y las suturas se osifican. La fontanela anterior suele cerrarse hacia los 15-18 meses de vida; la posterior lo hace antes. Habitualmente la cabeza es simétrica. Su crecimiento debe controlarse mediante la medición periódica del perímetro craneal, cuyas cifras de normalidad se reflejan en las correspondientes tablas de crecimiento.

Síndrome de Down

La cabeza, en los recién nacidos con síndrome de Down, puede presentar un aspecto globuloso y unas suturas y fontanelas muy amplias, que tardan más de lo habitual en cerrarse. La fontanela anterior puede no hacerlo completamente hasta después de los 3 años. A partir de la edad de lactante, se va manifestando un acortamiento del eje anteroposterior del cráneo (braquicefalia) y un aplanamiento posterior. La permanencia de la postura en decúbito supino (boca arriba), actualmente recomendada para los lactantes, favorece la aparición de una asimetría posterior del cráneo (plagiocefalia posicional), que una vez establecida puede persistir, repercutiendo en la modelación de la cara (Fig. 2.5). La hipotonía propia de los lactantes con síndrome de Down y la relativa delgadez de sus huesos craneales facilita la presentación de este tipo de plagiocefalia.

El perímetro craneal en el síndrome de Down suele ser relativamente pequeño. La evolución de su crecimiento puede determinarse a través de los valores indicados en las tablas de crecimiento adaptadas para los niños con síndrome de Down (ver Crecimiento).

Signos de alerta

Las revisiones pediátricas periódicas evidenciarán posibles anomalías craneales en caso de producirse. De todos modos, cualquier duda u observación sobre su crecimiento, tamaño o forma debe consultarse con el pediatra, quien lo valorará partiendo de la base de que la morfología normal de la cabeza no es igual en todos los niños con el síndrome.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

Una plagiocefalia posicional detectada precozmente remite si se evitan las posturas que la provocan. Lo más importante es su prevención primaria, que se realiza procurando que el niño no apoye su cabeza sobre el mismo lado: se consigue fácilmente favoreciendo los cambios posturales necesarios, cambiando la ubicación de la cuna en la habitación y estimulando su atención hacia el sentido contrario al del hueso más aplanado. Si la plagiocefalia no se valora antes de los 5-6 meses, puede requerir un engorroso tratamiento consistente en la colocación de un casco corrector durante muchas horas al día durante muchos meses. El tratamiento de otras posibles anomalías de cabeza y cráneo, indistintas de la que pueden padecer cualquier niño, debe ser indicado y practicado por los especialistas correspondientes: neurocirujano, fisioterapeuta, etc.

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