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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Bronquitis y bronquiolitis

Bronquitis y bronquiolitis son dos enfermedades muy similares producidas por virus que afectan a las vías respiratorias más pequeñas, los bronquios y los bronquiolos. Producen, sobre todo la primera, broncoespasmo (reducción del calibre de los bronquios), y, la segunda, secreción bronquial con obstrucción al paso del aire. Tienen un pico estacional en invierno, es decir, se producen con más frecuencia durante los meses fríos.

Los virus que pueden causarlas son múltiples, siendo el más importante, por su frecuencia y gravedad  en niños pequeños, el virus respiratorio sincitial (VRS). Otros virus que producen bronquiolitis son el virus parainfluenza, el gripal y el adenovirus, también causantes de catarros y síntomas gripales.

Manifestaciones Generales

a- Bronquiolitis. Formalmente se define la bronquiolitis como el primer episodio de sibilancias (pitos) respiratorias en un lactante; los posteriores episodios se definen como bronquitis. Suele presentarse en niños pequeños, hasta el año de edad. Después de esta edad suelen ser cuadros menos graves. Los factores de riesgo de presentar bronquiolitis, o de presentar sus formas más graves  son: la presencia de enfermedades crónicas de fondo (inmunodeficiencias, cardíacas, pulmonares), la edad (menores de 6 meses), la ausencia de lactancia materna, la exposición al humo del tabaco, las condiciones de hacinamiento, y la prematuridad (nacimiento antes de las 37 semanas de gestación).

Los síntomas empiezan normalmente con un catarro con secreción nasal y tos, y, posteriormente, se produce afectación de los bronquios, con dificultad para respirar, aumento de las respiraciones por minuto (frecuencia respiratoria), tos intensa y sibilancias (pitos).  El niño suele estar ansioso, irritable, y deja de comer o come menos, debido al esfuerzo que tiene que hacer para respirar. Si la enfermedad es grave puede producirse cianosis, que es la coloración azul de la piel, y, sobre todo, de los labios. Los lactantes más pequeños, de alrededor de un mes de vida, pueden presentar apneas (pausas respiratorias), por la propia infección, o por el esfuerzo que necesitan realizar para mantener una respiración eficaz.  Durante todo el cuadro puede existir fiebre, producida por el mismo virus, o por la aparición de infecciones sobreañadidas, como infecciones microbianas de las secreciones o del pulmón (neumonías)

El cuadro suele durar alrededor de una semana, con unos 2-3 días de empeoramiento y unos 2-3 días de estabilización, produciéndose posteriormente la mejoría de los síntomas.

b.- Bronquitis. Es una infección de las vías respiratorias por virus que produce sobre todo espasmo de los bronquios, con reducción del calibre  bronquial, y produciendo dificultad para respirar, sibilancias (pitos) y aumento de la frecuencia respiratoria.  Se suele presentar en niños un poco más mayores que para la bronquiolitis. La clínica que produce es muy parecida a  esta última, empezando generalmente como un catarro y apareciendo posteriormente dificultad respiratoria, aunque puede presentarse sin catarro previo.

Síndrome de Down

Algunos estudios recientes sugieren que el presentar un síndrome de Down constituye por sí mismo un factor de riesgo para la bronquiolitis. Estos niños presentan unas características de las vías respiratorias (tráquea, bronquios y bronquiolos) así como de la caja torácica y de los músculos respiratorios peculiares, que los hacen más susceptibles  a las  infecciones respiratorias. Así, pueden ser más propensos a ellas sobre todo en la primera infancia, o presentar infecciones más graves, más prolongadas o con más complicaciones.

Estas características son:

  1. Vías respiratorias más débiles y más pequeñas que los niños sin este síndrome.
  2. b) Tórax más pequeño, con pulmones también más pequeños y con menor capacidad.
  3. c) Menor fuerza muscular generalizada (hipotonía), lo que también afecta a los músculos respiratorios, lo que ante una infección de los bronquios comporta más dificultad para respirar y menor fuerza para toser y limpiar de secreciones la vía aérea para poder respirar mejor.

Signos de alerta

Los motivos de alerta en estas infecciones, y ante los cuales debe buscarse asistencia médica son:

  • Evidencia de dificultad para respirar, como aumento de las respiraciones por minuto o presencia de tiraje (al coger aire se marcan las costillas porque se deprime el espacio que hay entre ellas y debajo de ellas)
  • Presencia de cianosis: coloración azulada de los labios y la lengua.
  • Presencia de pitos al respirar (se oye un silbido al respirar, sobre todo al expulsar el aire).
  • Presencia de fiebre alta o difícil de controlar con los medicamentos habituales para bajar la temperatura.
  • Sobre todo en los lactantes más pequeños, fatiga al comer, o rechazo del alimento, ya sea debido a la dificultad respiratoria, a la presencia de secreciones abundantes o por mal estado general del niño.
  • Tos intensa, que dificulte la respiración o la alimentación, así como pausas respiratorias.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

 El contagio de este tipo de infecciones se produce por contacto persona-persona, por las secreciones nasales y a través de  gotitas transmitidas por el aire al hablar, toser o estornudar.

a.- Bronquiolitis: Lo más importante en la bronquiolitis es la prevención. En los niños con riesgo de padecerla es necesario extremar las medidas higiénicas cuando estén próximos a personas que presentan un catarro. Frecuentemente, es un hermano mayor el que presenta un cuadro catarral, por lo que debe procurarse que mientras presente síntomas no esté muy en contacto con el pequeño. Los cuidadores deben lavarse las manos con frecuencia, dada su frecuencia como vector de contagio, sobre todo después de estar en contacto con el que presenta síntomas, y deben lavarse con agua y jabón los juguetes comunes.

Actualmente existe un medicamento (el palivizumab ®), que ayuda a prevenir las bronquiolitis causadas por el virus respiratorio sincitial Se trata de defensas específicas contra este virus. Éste medicamento se administra a niños pequeños, menores de dos años que presenten riesgo para padecer infecciones graves por este virus, como los prematuros, los niños con problemas respiratorios crónicos o enfermedades del corazón. Algunos autores recientemente consideran que entre estos grupos de riesgo  deberían incluirse los lactantes con SD. Se administra en el hospital, de forma intramuscular , una vez al mes durante los meses fríos, normalmente entre octubre y marzo.

El tratamiento de la bronquiolitis es puramente sintomático, no existe ningún fármaco eficaz para erradicar el virus. Se administran diferentes tratamientos coadyuvantes, para mejorar la clínica y el estado general del paciente, dependiendo el tratamiento de los síntomas que presente. Éstos pueden ser fármacos para abrir los bronquios (broncodilatadores) y reducir el esfuerzo respiratorio,  para reducir las secreciones bronquiales,  para la fiebre, y oxígeno si es necesario. Ninguno de estos tratamientos está demostrado que produzca una disminución de los días que dura la enfermedad, por lo que su uso es individualizado, dependiendo de los síntomas y las características de cada paciente. El uso de antibióticos, de entrada, no está indicado. Se utilizarán en el caso que haya indicios de sobreinfección respiratoria por alguna bacteria.

b.- Bronquitis. Las medidas preventivas generales son las mismas que en la bronquiolitis, aunque al tratarse de niños más mayores que suelen acudir a guarderías, será más difícil evitar el contagio.

En la bronquitis, producida por los mismos virus que la bronquiolitis, tampoco existe un tratamiento que consiga erradicar el virus. El tratamiento básico son los dilatadores bronquiales, por el predominio del espasmo bronquial, para mejorar la clínica mientras cursa la enfermedad. Como en la bronquiolitis, se pueden presentar complicaciones infecciosas, como la neumonía bacteriana, en cuyo caso se necesitará tratamiento antibiótico (siempre individualizado para cada paciente). Cuando los episodios de bronquitis se repitan a menudo, puede ser eficaz la administración preventiva de determinados fármacos, sobre todo en forma de aerosol.

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