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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Autismo infantil

El autismo infantil forma parte del grupo de patologías clasificadas como Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD). Es un trastorno grave y crónico del desarrollo que aparece desde los primeros años de vida y se da aproximadamente en 60-70 de cada 10.000 nacimientos, afectando con más frecuencia a niños que a niñas.

Características generales

El autismo genera, desde la primera infancia, grandes limitaciones para establecer contacto y relaciones adecuadas. El niño autista no desarrolla habilidades de comunicación tanto verbal como no verbal, presenta una importante falta de interés por el juego compartido y por la reciprocidad afectiva, tiende a la rutina y se resiste a los cambios manifestando gran apego a algunos objetos. Puede también presentar ansiedad, fobias, agresividad hacia sí mismo o hacia terceros, inquietud, transtornos del sueño o de la alimentación. Las enfermedades físicas adquieren una importancia relevante como generadoras de irritabilidad o agresividad ya que el niño no puede expresar su malestar. El diagnóstico del autismo, que se realiza durante los tres primeros años de vida, es principalmente clínico y se basa en la observación. Debe acompañarse de exámenes de visión, de audición, genéticos y neurológicos.

Síndrome de Down

Alrededor de un 5-9 % de niños con síndrome de Down padecen también autismo. Los síntomas, en estos casos, pueden confundirse, en sus inicios, con un retraso evolutivo atribuible a la discapacidad, ya que se inicia con alteraciones en el lenguaje, en la comunicación y en
las relaciones sociales y ciertos rasgos podrían confundirse con falta de motivación e, incluso, con sordera.
Por eso, el diagnóstico de autismo en niños con síndrome de Down se retrasa con frecuencia.

Signos de alerta

En el niño con síndrome de Down, cuando aparecen síntomas de autismo, se suelen atribuir a un retraso mayor del que presenta el niño porque el síndrome afecta a la capacidad cognitiva, la simbólica, la comunicación, el razonamiento, la comprensión y a la capacidad para relacionarse
socialmente. Estas capacidades también están afectadas en la patología de tipo autista, cuyas
manifestaciones suelen ser reconocibles a partir del segundo año de vida, constituyéndose en signos de alerta del transtorno. Otros signos de alerta serían que el niño no fije la mirada, que no comparta intereses, que no desarrolle el lenguaje, que repita palabras, que no organice un juego simbólico, que efectúe movimientos repetitivos, que le cueste cambiar sus rutinas y que no se deje tocar. Cuando todo esto ocurre, hay que acudir a un profesional especializado ya que algunos
de los criterios del autismo pueden aparecer en niños con síndrome de Down y no tratarse de un
autismo y a la inversa, el retraso mental puede enmascarar el autismo y éste diagnosticarse tarde.
Los niños con síndrome de Down presentan déficits en el uso comunicativo del lenguaje, en el juego
simbólico y a la hora de establecer relaciones sociales, pero si, alrededor de los 3 ó 4 años estas capacidades no han aparecido conviene realizar una evaluación diagnóstica para descartar un transtorno autista.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

El autismo es un transtorno mental grave que, en el niño con síndrome de Down, puede quedar enmascarado, atribuyéndose a la discapacidad el retraso o la no aparición del lenguaje, la desconexión o el retraimiento social. Por eso, ante la aparición de los síntomas anteriormente expuestos conviene consultar a un especialista para que efectúe un diagnóstico diferencial y pueda comenzarse el tratamiento oportuno.

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