Saltar al contenido
ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Anorexia

La anorexia es la disminución voluntaria de la ingesta secundaria a mecanismos funcionales (hipotiroidismo), a una enfermedad orgánica (cáncer, alteraciones digestivas) o a trastornos de la conducta alimentaria (conflicto o malestar psíquico, anorexia nerviosa).
La anorexia nerviosa se define como un síndrome psiquiátrico de origen diverso, que se manifiesta por la pérdida de peso voluntaria que condiciona una serie de alteraciones orgánicas. La causa inmediata es el intenso miedo a ganar peso a pesar de encontrarse en un peso normal, lo cual es el resultado de una alteración de su imagen corporal. Se da en adolescentes, sobre todo del sexo femenino.

Características generales

Las características principales de la anorexia nerviosa son: rechazo a mantener el peso corporal, miedo intenso a ganar peso incluso estando por debajo del peso normal y por la distorsión del tamaño y formas de la imagen corporal.
Con esta alteración están relacionados varios factores, pero cabe destacar los factores ambientales por su incidencia en los cambios de los patrones dietéticos, la influencia de los medios de comunicación y la industria alimentaria.
Las complicaciones clínicas suelen afectar al aparato digestivo, siendo la cavidad bucal la más afectada. Se presentan erosiones del esmalte dentario e inflamación de las encías. Aparece también inflamación del esófago, dilatación y perforación del estómago y el abuso de laxantes puede causar hemorragias rectales, y finalmente retraso del crecimiento.

Síndrome de Down

Por diversas razones la alimentación es una de las actividades de la vida diaria que puede causar un mayor grado de ansiedad. Algunos bebés no tienen el mínimo interés en alimentarse, lo cual puede originar durante el primer año grandes tensiones en el seno familiar. En algunos casos las alteraciones del sistema digestivo (diarrea, estreñimiento) pueden llegar a ser fuente de preocupación, por lo que durante este periodo necesitarán un apoyo especial.
En algunos niños, la consolidación de pautas que faciliten una masticación adecuada, así como beber correctamente, no deja de ser algo problemático, sobre todo si han sido previamente alimentados por sonda. Esto se traduce en la negativa a comer y en la dificultad por parte de la familia para alimentarlos, derivando en una anorexia no nerviosa, es decir, en la disminución del peso y crecimiento por causas no orgánicas (de conducta) o por causas orgánicas (patología de fondo).

Signos de alerta

A continuación se detallan las situaciones asociadas y los hábitos alimentarios anómalos que se desarrollan durante el proceso anoréxico y que por tanto, son signos de alerta para acudir a la atención médica:

  • Adolescencia
  • Pérdida de peso o delgadez
  • Rechazo selectivo de algunos alimentos, dieta restrictiva
  • Manipulación de los alimentos (esconderlos, desmenuzarlos, retirar la grasa)
  • Desarrollo de actitudes obsesivo-compulsivas respecto a la comida o bebida
  • Prolongación exagerada del tiempo de comida
  • Alteración de los horarios de comida y sueño
  • Inquietud, irritabilidad y aislamiento social
  • Ejercicio excesivo

Orientaciones preventivo-terapéuticas

En casos de anorexia no nerviosa el objetivo del tratamiento es mantener un estado nutricional adecuado a la situación clínica del paciente y contribuir a su bienestar (funciones físicas y mentales). Se deberá evitar las restricciones dietéticas, realizar comidas frecuentes poco copiosas pero eligiendo alimentos de alto contenido calórico (legumbres, pasta y cereales, grasas y aceites), limitar los líquidos durante las comidas y crear un ambiente agradable a la hora de comer.
El tratamiento de la anorexia nerviosa va encaminado a convertir al paciente en una persona independiente y útil; es multidisciplinar y personalizado. El objetivo nutricional es devolver al paciente la función fisiológica normal y el peso deseable. Se deberán realizar pautas alimentarias saludables y tratamiento psicológico. En la prevención de este problema es indispensable la actuación sobre los factores culturales y medioambientales y una adecuada educación nutricional, junto con un mayor control y supervisión de la dieta de niños y adolescentes por parte de sus familias, así como de los mensajes televisivos de la industria de la alimentación y de la moda, que probablemente favorecería el descenso de la frecuencia de estas patologías.

Ir arriba