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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Alopecia

Se llama alopecia a la pérdida del cabello. Existen distintos tipos de alopecia, con distintas causas, clínica y tratamientos. Nos referiremos aquí concretamente a la alopecia areata o pelada.

Características generales

La alopecia areata es una enfermedad de causa autoinmune pero en cuya aparición también influyen factores genéticos. Afecta aproximadamente a un 0,1-2% de la población y se presenta en ambos sexos por igual.
Puede iniciarse a cualquier edad, aunque en más de la mitad de los casos sucede antes de los 20 años. Está caracterizada por placas de pérdida de cabello con una forma redondeada u ovalada y de márgenes bien delimitados.
Puede presentarse en forma de una sola placa alopécica, o bien múltiples placas o con patrones característicos como la afectación de las áreas lateral y posterior de la cabeza. (Fig. 2.3) Puede progresar hasta la pérdida completa del cabello siempre en una piel de aspecto normal (alopecia total) o incluso del pelo de todo el cuerpo (alopecia universal). Se estima que el 8% de los casos se prolongan crónicamente. En cualquier caso suele ser reversible.

Síndrome de Down

El pelo de las personas con síndrome de Down es normalmente fino y claro. La alopecia areata afecta hasta un 6-8% de ellas. Por lo general esta enfermedad presenta un curso más intenso, extenso y crónico.
El hecho de que la alopecia areata sea tan frecuente en las personas con síndrome de Down parece estar en parte determinado genéticamente, pero sobre todo debido al trastorno inmunitario que presentan.

Signos de alerta

La aparición de una o múltiples placas con pérdida de cabello debe siempre ser un motivo de consulta con un especialista que en este caso es el dermatólogo. En el caso de la alopecia areata, estas placas cursan sin síntomas y pueden no ser fácilmente visibles, por lo que en ocasiones pasan inadvertidas por los pacientes, sobre todo en aquellos de más corta edad.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

No existe una actitud que permita prevenir la alopecia areata ya que los factores que la determinan, inmunológicos y genéticos no pueden modificarse.
Se considera que los tratamientos de los que se dispone hasta ahora para la alopecia areata actúan de forma sintomática. Esto hace necesario realizar una valoración riesgo-beneficio antes de iniciar un tratamiento, ya que la enfermedad tiene un curso impredecible y también puede mejorar por sí sola.
Su indicación dependerá de la intensidad de la afectación de la alopecia y debe ser consensuado con el paciente o con su familia en caso de ser éste un menor.

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