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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Alergia

Las enfermedades alérgicas del niño configuran un extenso grupo de formas de enfermedad, no infecciosas, que están producidas por una respuesta del sistema inmunológico anormal y excesiva frente a substancias que no son por si mismas nocivas para las personas no alérgicas. Se llaman también enfermedades por hipersensibilidad o atópicas.

Características generales

Son enfermedades que afectan a diversos órganos y tejidos: piel (urticaria, angioedema, dermatitis atópica), aparato digestivo (estomatitis, esofagitis, diarrea), aparato respiratorio (rinitis, faringotraqueitis, asma bronquial), oculares (conjuntivitis) y generales (anafilaxia). Un mismo producto (alergeno) puede dar manifestaciones muy variadas, así la leche de vaca puede ser causa de rinitis, diarrea, urticaria, gastritis, asma o anafilaxia.
Se sabe que existe una predisposición a padecer enfermedades alérgicas, de tal manera que en los niños alérgicos se encuentra un antecedente familiar en el 70%. Si ambos padres son alérgicos, el riesgo de tener alergia en uno de los hijos es del 80%, mientras que si sólo uno de los padres es alérgico, la probabilidad desciende al 60%.
El diagnóstico de la enfermedad alérgica se basa, de una parte en el reconocimiento de los síntomas de alergia y de otra, en la identificación del agente (alergeno) responsable. El primero se basa en los síntomas, observados o no directamente por el pediatra; el segundo aspecto depende de estudios que se llevarán a cabo en el laboratorio inmunoalergológico. Para el diagnóstico de las enfermedades alérgicas se utilizan: a) pruebas cutáneas, que valoran la reacción de la piel tras depositar en ella un extracto del alergeno sospechoso mediante punción (“prick test”), inyección entre la piel o por contacto, b) pruebas de provocación, que consisten en la exposición directa del paciente al alergeno sospechoso, para reproducir las manifestaciones clínicas de alergia, c) pruebas de función respiratoria, nasal o bronquial y d) pruebas de laboratorio. La demostración de la predisposición alérgica incluye 1) la determinación de eosinófilos en sangre periférica: una cifra superior a 500/mm3 es sospechosa de alergia; 2) la determinación de anticuerpos tipo inmunoglobulina E (IgE) totales (método diagnóstico de uso habitual) y 3) la determinación de anticuerpos específicos IgE. En la actualidad se han comercializado técnicas de diagnóstico rápido, que detectan anticuerpos específicos IgE a varios alergenos simultáneamente.

Síndrome de Down

Los niños con síndrome de Down excepcionalmente tienen enfermedades alérgicas. De hecho, en la experiencia de muchos años en el Centro Médico Down, solo se ha visto algún niño con alergia alimentaria a leche de vaca o huevo. Esto es debido a que presentan una alteración de la inmunidad que conlleva una falta de respuesta inmunitaria frente a gérmenes, y una mala respuesta de su sistema inmunológico para la producción de anticuerpos específicos de clase IgE, que son necesarios para que se manifieste la alergia .
Es frecuente que los niños con síndrome de Down tengan infecciones respiratorias repetidas que se manifiestan con dificultad respiratoria (disnea) y esto se puede confundir con una alergia respiratoria real. Cuando surja la duda es preciso realizar las pruebas complementarias de diagnóstico expresadas en el apartado anterior.
La alergia alimentaria es también poco frecuente. Cuando se produce suele ser por alimentos como la leche de vaca, el huevo, los frutos secos y los pescados. Los síntomas que puede tener el niño son urticaria, vómitos, diarrea, dermatitis atópica o varias manifestaciones de alergia simultáneas o lo que se denomina anafilaxia.
La alergia a fármacos también es poco frecuente en todos los niños, no solo en los que tienen síndrome de Down. Se puede manifestar frente a los antibióticos del tipo de la penicilina (amoxicilina), antiinflamatorios (ibuprofeno), antiepilépticos (fenobarbital) y los síntomas son urticaria, hinchazón o anafilaxia, que conlleva una especial gravedad.

Signos de alerta

Un paciente en el que se detecten síntomas o signos clínicos sugestivos de enfermedad alérgica debe ser estudiado sin demora. El diagnóstico puede hacerse desde las primeros meses de vida. Son signos orientativos la ausencia de fiebre, la repetición de los síntomas siempre de la misma manera y en respuesta al mismo estímulo, (por ejemplo, siempre que toma huevo tiene urticaria) y la aparición de los síntomas con dosis mínima de alergeno (leche, huevo, amoxicilina). Ante la posibilidad de que se desarrolle anafilaxia, condición de especial gravedad, y ante cualquier duda hasta la confirmación diagnóstica, no debe administrarse el producto sospechoso.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

Como ya se ha dicho, los niños con síndrome de Down raramente tienen enfermedades alérgicas. Ante la sospecha de una enfermedad que pudiera ser alérgica, se deben descartar otras enfermedades que den los mismos síntomas, pero que tienen otra causa. En caso de no hallar otra causa, deberá estudiarse desde el punto de vista de la alergia e iniciar las medidas preventivas y terapéuticas pertinentes.

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