Saltar al contenido
ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Acné

El acné es una enfermedad de la piel muy frecuente, caracterizada por la aparición de induraciones redondeadas (pápulas), pústulas y comedones. Afecta principalmente a la cara, el pecho y la espalda, las zonas con mayor cantidad de glándulas sebáceas. Está causado por la interacción de múltiples factores genéticos, hormonales e infecciosos, así como por factores externos que alteran la unidad pilosebácea.

Características generales

El acné puede afectar tanto a hombres como mujeres de cualquier edad, aunque es sobre todo frecuente en la adolescencia (hasta el 85% de los jóvenes, en mayor o menor grado). El hecho de aparecer en la pubertad y el que la cara sea una de las zonas característicamente más afectadas supone a menudo un fuerte impacto psicológico para los jóvenes.

La forma más común de acné se conoce como acné vulgar común. Se produce por un aumento de secreción de las glándulas sebáceas, determinado hormonalmente, que al combinarse con células muertas de la piel, bloquean y taponan el folículo piloso. Estas condiciones crean un entorno adecuado para el Propiniobacterium acnes, una bacteria que infecta el folículo y favorece la inflamación del mismo y por tanto la aparición de las lesiones características del acné.

Síndrome de Down

En las personas con SD se observa un aumento de incidencia de acné conglobata (acné noduloquístico) y especialmente en grandes pliegues (axilas, ingles, muslos y región glútea).

Signos de alerta

Es fundamental diferenciar los distintos grados de manifestación del acné a la hora de decidir el tipo de tratamiento adecuado en cada caso. En el acné leve, las lesiones más frecuentes no son inflamatorias. Pueden aparecer pápulas y pústulas pero son pequeñas y poco numerosas. El acné moderado presenta un mayor número de pápulas, pústulas y a veces puede afectar a la espalda y el pecho. El acné intenso presenta numerosas pápulas y pústulas, normalmente con nódulos infiltrantes, profundos, y quistes. Las áreas de piel afectada se extienden además de la cara, al torso y a la espalda. Entre las formas más intensas de acné se encuentran el acné noduloquístico y el acné conglobata caracterizado por abundantes lesiones nodulares grandes, dolorosas, lesiones pustulosas y quistes, junto a múltiples pequeñas pápulas, pústulas y comedones.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

La mayoría de factores que se relacionan con el acné no son fácilmente modificables, por eso, a la hora de prevenirlo deben tenerse en cuenta principalmente los factores externos. Muchos pacientes mejoran con el sol y los baños en el mar. En cambio, a pesar de la creencia popular, no está demostrado que ningún tipo de dieta específica favorezca la aparición del acné. Parece que las situaciones de estrés, exámenes o discusiones familiares, pueden empeorarlo. Todos estos factores afectan de un modo individual a cada paciente, cada uno debe intentar determinar aquellos que más influyen en su trastorno.

En los últimos años se ha desarrollado un importante número de tratamientos locales y generales para el acné, encaminados a disminuir la producción de las glándulas sebáceas, desobstruir los poros, tratar el Propiniobacterium acnes y reducir la inflamación. El tratamiento, indicado por un especialista, en este caso el dermatólogo, debe adaptarse a cada paciente. En general, para el acné leve, se utilizan tratamientos locales como el peróxido de benzoilo o los retinoides tópicos. En el caso de que las lesiones inflamatorias sean extensas, puede realizarse un tratamiento antibiótico, ya sea local o por vía oral. El acné moderado requiere normalmente un antibiótico oral, además del tratamiento tópico. Si el tratamiento fracasa, y en caso de acné intenso, se utilizan otros fármacos como la isotretinoina oral que deben ser controlados más estrechamente por el especialista, por sus posibles efectos secundarios.

Ir arriba