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ABC21 – Fundació Catalana Síndrome de Down

Abuso sexual

Se entiende por abuso sexual cualquier acto de tipo sexual entre dos personas cuando una de ellas no lo consiente. Puede producirse entre adultos, entre un adulto y un menor o incluso entre menores. El abuso sexual puede considerarse una forma de maltrato físico y emocional.

Características generales

El abuso sexual se manifiesta de diferentes maneras: roces o caricias de los órganos genitales en contra de la voluntad (esto también puede considerarse acoso) o tocamiento de los órganos genitales del abusador; manipulación con fines pornográficos; cualquier acción que inste al abusado a presenciar contenido sexual impropio (observar al adulto desnudo o mientras mantiene relaciones sexuales con otras personas, ver material pornográfico o asistir a conversaciones de contenido sexual) y violación o incesto.
El acoso de naturaleza sexual incluye una serie de agresiones, desde molestias a abusos serios, que pueden llegar a involucrar actividad sexual. Es también una forma de abuso psicológico y de discriminación ilegal. El acoso sexual se manifiesta a través de insinuaciones, solicitudes de favores sexuales o de cualquier conducta física o verbal de naturaleza sexual cuando se realiza de manera explícita o implícita en términos, o como condición, para obtener un fin o cuando la negación de su cumplimiento por un individuo es la base para tomar decisiones que afecten a la persona. Tales conductas tienen el propósito o efecto de interferir sin razón en la eficiencia del trabajo o del sujeto que lo realiza y en su autoestima.
El abuso sexual puede ser cometido por un desconocido, quien a través de la fuerza o del temor, somete al otro al acto abusivo. Sin embargo, las estadísticas muestran que, en la mayoría de los casos, el abusador suele ser una persona conocida por la familia, con quien la víctima siente un profundo compromiso emocional y que se ha ganado su confianza. También puede ser un miembro cercano de la familia, con el que tenga un fuerte lazo afectivo. El abusador suele manipular y chantajear a la víctima con el propósito de que ésta no revele el abuso, convenciéndola de que si habla, desatará una crisis familiar. Si la situación de abuso se repite, los efectos son especialmente graves porque es más probable que la víctima se sienta culpable por no evitarlo.

Síndrome de Down

Las personas con síndrome de Down son susceptibles de ser abusados por su fragilidad interior, por la dificultad que tienen para oponerse a un adulto o para poner límites, por su deseo de agradar y por la falta de información sexual que les dificulta identificar la acción. Este último punto es muy importante pues, las personas con síndrome de Down sometidas a situaciones de abuso sexual, sobre todo si se dan dentro de la familia, no son conscientes de su situación o si lo son, tienen mucho miedo a denunciarla ya que no tienen elementos suficientes para discriminar o valorar lo que está ocurriendo. Dado que muchas situaciones de abuso pueden provenir del mismo núcleo familiar, cuanto más vulnerable es la persona, más difícil le resulta entender la situación y poner un límite.
Asimismo, las personas con síndrome de Down suelen posicionarse en el lugar del deseo del otro para no sentirse rechazadas y se someten a la voluntad o el deseo de la otra persona con más facilidad que una persona sin discapacidad.
Así pues, ante cualquier situación de abuso sexual, la primera dificultad es clasificarla como un abuso, poderla discriminar, poder oponerse, poder defenderse y, naturalmente, poder pedir ayuda.

Signos de alerta

En relación al abuso sexual, los signos que pueden proporcionar una alerta son:

  • Heridas, especialmente en los genitales, vestimenta rota o manchada, infecciones de transmisión sexual, problemas de comportamiento inexplicables, depresión, pérdida de interés por la actividad sexual o sobre-excitación, embarazo y trauma severo.

En el caso de acoso, los signos de alerta son:

  • Bajo rendimiento en el trabajo o la escuela, pérdida del trabajo, abandono de algunas clases, cambio de planes académicos o incluso abandono de la escuela, así como pérdida de confianza hacia los ambientes donde ocurrió el acoso.

Tanto el abuso como el acoso producen depresión, como trastorno psíquico prevalente. También pueden generar ataques de ansiedad y pánico, constante vergüenza, culpabilidad, dificultad de concentración, falta de motivación, pérdida de confianza en uno mismo, dificultades de relación e incluso, intentos de suicidio. A nivel físico pueden aparecer determinados problemas de salud como alteraciones de la presión arterial, insomnio, pesadillas, dolor de cabeza, fatiga, problemas digestivos y pérdida de peso.

Orientaciones preventivo-terapéuticas

El proceso médico para demostrar el abuso sexual es muy complicado. Se basa en la realización de una historia clínica detallada, destinada a descubrir el hecho y a aportar las pruebas necesarias que puedan demostrar el delito, y en una adecuada exploración física. Es un proceso complejo, puesto que muchas veces la víctima se encuentra traumatizada y, por razones obvias, colabora poco en la exploración psicológica y en el examen físico. Si se trata de un menor o de una persona con discapacidad, se añade la dificultad para expresar adecuadamente el suceso. Se ha de seguir una metodología concreta, para lo cual existen protocolos establecidos que el profesional utiliza para realizar el diagnóstico.
Es muy importante que la persona con síndrome de Down reciba una buena educación sexual y que tenga una adecuada información sobre la sexualidad. También ha de ser instruida en la posibilidad de decir que no cuando no desea o no cree adecuado un comportamiento sexual.
Cuando un joven con síndrome de Down lleva una vida medianamente autónoma, de la misma manera que se le prepara para acceder al mundo adulto, al trabajo y al ocio, se le debe preparar para la vida afectiva y sexual. La educación sexual y el establecimiento de criterios éticos son fundamentales en la preparación de la persona con discapacidad. Sin información y sin estos criterios, una persona con síndrome de Down tendrá mucha dificultad para saber si la situación es de abuso o es normal y, por lo tanto, le será muy difícil denunciarla.

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